En momentos en que el ambiente político alrededor de la Copa del Mundo 2026 está más influenciado que nunca por las hostilidades de EE.UU. contra Irán, la noticia del traslado del campamento de la Selección de Irán, apodada el “Guepardo Persa”, símbolo de velocidad, orgullo y resistencia que representa la Seleccón Nacional del país persa, desde Estados Unidos hacia México se ha convertido en uno de los temas mediáticos más importantes del país; una historia que no solo ha tenido amplia cobertura en medios mexicanos e internacionales, sino que además ha generado una notable ola de reacciones positivas en redes sociales.
Después de que se diera a conocer que Estados Unidos no desea que la Selección Iraní permanezca hospedada en territorio estadounidense durante el Mundial que comparte con México y Canadá, el Gobierno del país azteca anunció oficialmente este lunes que está dispuesto a recibir a la delegación iraní; una postura respaldada públicamente por la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum declaró:
“Estados Unidos no quiere que la Selección Iraní se quede a pernoctar en Estados Unidos, pero sí van a jugar los tres partidos allá. Entonces nos preguntó: ¿Pueden pernoctar en México? Y dijimos: sí, sin problema.”
La mandataria también subrayó que la Selección de Irán probablemente elegirá la ciudad de Tijuana como sede de concentración para viajar desde ahí a los partidos que disputará en Estados Unidos; una situación que, según afirmó, “no tiene por qué ser rechazada por México”.
Esta postura provocó que numerosos medios mexicanos interpretaran la decisión no solo como un asunto futbolístico, sino también como una muestra de autonomía de México frente a las presiones políticas de Washington. Medios como AP, El País México, Forbes México y Expansión Política dieron amplia cobertura a las declaraciones de Sheinbaum y comenzaron a referirse a Tijuana como “la base operativa de Irán para el Mundial”.
Mientras tanto, la ciudad fronteriza de Tijuana se ha convertido repentinamente en uno de los nombres más repetidos en la prensa deportiva mexicana. Diversos analistas consideran que, debido a su cercanía geográfica con Estados Unidos y a su infraestructura futbolística, representa una opción ideal para la concentración del combinado iraní.
Algunos medios incluso calificaron el traslado como una decisión “más inteligente” desde el punto de vista logístico que el anterior campamento previsto en territorio estadounidense.
Sin embargo, quizá el aspecto más llamativo del tema ha sido la reacción de la opinión pública mexicana, donde, contra varios pronósticos, el ambiente en redes sociales se ha inclinado más hacia la bienvenida y la empatía que hacia la polémica.
En Reddit y en foros relacionados con Tijuana, numerosos usuarios expresaron su apoyo a la llegada de Irán a la ciudad. Uno de ellos escribió:
“Está bien que Irán venga a Tijuana; obligarlos a quedarse en un país con el que tienen tensiones políticas no tenía sentido.”
Otro usuario escribió en inglés:
“Welcome to Tijuana.”
Entre los comentarios también hubo quienes destacaron las instalaciones deportivas del club Xolos de Tijuana, el ambiente futbolero de la ciudad y su capacidad para recibir a una selección mundialista; señales de que una parte importante de la sociedad mexicana percibe este acontecimiento desde una óptica más humana y deportiva que política.
Por supuesto, junto a este ambiente positivo también han surgido algunas preocupaciones, principalmente relacionadas con la seguridad y los traslados constantes de la Selección Iraní entre México y Estados Unidos. No obstante, incluso muchas de esas reacciones cautelosas están dirigidas más a la complejidad de la relación entre Teherán y Washington que a un rechazo directo hacia la presencia de Irán en México.
Ahora, a menos de un mes del inicio de la Copa del Mundo 2026, todo apunta a que Tijuana se está transformando en el hogar del Guepardo Persa; una ciudad que, quizás por primera vez, se encuentra en el centro de una de las narrativas político-deportivas más importantes del Mundial.
Y para muchos mexicanos, recibir a Irán no representa únicamente una decisión futbolística, sino también una demostración de independencia, hospitalidad y del papel distinto que México busca desempeñar en el evento futbolero más importante del planeta.