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  • hace 4 horas
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Política y Comunicación

Política y Comunicación

Por Álvaro Arreola Ayala

La política es lo fundamental en todos los asuntos públicos que se han dado las sociedades a lo largo de su historia, como medio de asegurar el orden y la integración de sus miembros encaminados a la búsqueda y protección del bien común. Los medios de comunicación son teóricamente algunos de los instrumentos necesarios para llegar a ese fin.

En nuestro país el verdadero alcance informativo viene paradójicamente del gobierno. A diario informa de manera profusa de todas y cada una de las actividades que implementa la administración pública. Se informa no de manera ocasional. La política de comunicación informativa y política la lleva ganando de calle el gobierno.

No hay un cuarto poder como algunos piensan. La radio y la prensa fundamentalmente de capital privado están siendo derrotados. En su trato con los dos últimos presidentes de la República, es decir, en su relación con los gobernantes fundamentales del poder ejecutivo del Estado Nacional, con algunas excepciones, han asumido una posición de franco enfrentamiento que solo los lleva, como a los partidos de oposición, a quedarse sin el apoyo ciudadano. Destacándose, como ya se sabe, empresas periodísticas como El Universal, El Financiero, Milenio y Reforma, entre otros.

También, por ejemplo, el empresario Ricardo Salinas Pliego, concesionario del Estado y dueño de una televisora (TV Azteca), se presenta y distingue como el opositor y representante de la derecha política mexicana más recalcitrante y radical, pues está convocando a la violencia contra el gobierno federal en cuanta oportunidad tienen él y sus locutores de su empresa. Por cierto, todos ellos exhibiendo día a día un escaso dominio del idioma castellano. Su lenguaje es precario y soez.

La mayoría de los periódicos, especialmente, han estado excedidos en su lucha frontal contra el gobierno federal por la simple realidad de que los partidos políticos a los que están histórica e ideológicamente atados (PRI y PAN) están debilitados y en proceso de extinción.

Lo más infecto de la comunicación política actual se encuentra en las redes sociales digitales que a pesar de su práctica de desinformación y perversión de falsedades más el gasto millonario aplicado en ese tipo de propaganda política, no han hecho mella alguna en la posición de fortaleza que tiene el gobierno actual ante la sociedad. Las campañas de odio siguen fracasando.

Después de ocho años de insidia en la comunicación política la derecha mexicana, integrada por partidos en decadencia, empresarios y periodistas de esos medios conservadores y algún científico social, no ha capitalizado nada. Sigue en la inopia.
Cuando algunos periodistas, sociólogos o abogados cambiaron, desde dos mil dieciocho, su profesión para convertirse en políticos de ocasión, los que no reconocen nada de la actividad de la administración pública federal, el que ha salido perdiendo es el periodismo y la academia.

Es toda una realidad que desde hace varios años la lección de los periódicos, a diferencia de otros tiempos, no arroja reflexiones serias sobre la vida política mexicana. La falsa noticia y el comentario desleal han provocado el abandono a su lectura.

Los periódicos, en su gran mayoría, se han convertido en meros instrumentos políticos de los adversarios empresariales del gobierno federal de la autodenominada cuarta transformación. Paradójicamente el valor del Estado mexicano actual está en sus resultados. Nunca como ahora se informa con la suficiente congruencia para apreciar constantemente el verdadero alcance de la administración pública en todas las áreas del quehacer gubernamental.

Algún día un politólogo profesional aprovechando la inmensa información que diariamente se conoce podrá reconstruir las conductas de múltiples actores que están participando en la vida pública. El examen serio y ordenado de actores y grupos sociales desde hace tiempo no es práctica de los académicos de las universidades. Los motivos son varios pero el que más se presenta es un espíritu conservador que inunda la academia mexicana.

Están haciendo falta los suficientes escritores y libros sobre el periodo neoliberal mexicano y los trabajos de la futura sociedad mexicana que está transformándose a una gran velocidad en muchos territorios.

La investigación sistemática de los problemas políticos nacionales o locales, pasa por la revisión de la relación entre política y comunicación.