No bien se difundieron hace un par de días indicadores económicos que reflejan un balance positivo para el país, cuando desde las gayolas digitales se dejaron sentir reacciones que no digirieron nada bien que haya buenas noticias: o se les acaba la conversación o las narrativas “impulsadas” pierden potencia y hay que urdir, ¡y rápido!, otras estrategias.
Porque no todo es política, o porque hacer política pasa también por mostrar resultados, el Gobierno Federal abrió un espacio esta semana para dar una docena de datos económicos alentadores, con un panorama contrario al que pretenden proyectar los malquerientes. Noticias que sacan ronchas, sería el caso.
Con los detalles técnicos a mano del secretario de Hacienda, Édgar Amador, la Presidenta Claudia Sheinbaum ofreció en su conferencia matutina de este miércoles información sobre el comportamiento económico del país. Vale la pena hacer el recuento, más cuando las malas nuevas, inventadas o no, quieren volar como “cohetes chifladores” y estar por todas partes:
“Ese es el Segundo Piso de la Cuarta Transformación”, dijo entonces la Presidenta, y al día siguiente, jueves, el dato de inflación para el mes de junio apuntaló lo dicho, pues éste se ubicó en 3.37, todavía mejor de lo anteriormente reportado.
Se trata del nivel inflacionario más bajo en cinco años y medio, impulsado por la disminución de los precios de productos agropecuarios como el jitomate, chile verde y huevo. ¡Que no nos falte el pico de gallo, cuantimás en las finales del mundial!
Tenía que haber réplica a estos datos, pero poca gente seria en ello. Que si lo del IED se trata más bien de reinversiones, que si el nivel salarial afecta a la competitividad y propicia inflación, que si Pemex está en serios aprietos, que si hay pérdida de la oportunidad del nearshoring por posible reashoring, que si el T-MEC está en vilo, que si es alta la deuda…
Las cifras económicas expuestas por el gobierno muestran una realidad. La estadística es de quien la necesita, dirán presuntos clásicos, pero en lo profundo de la objetividad de los datos retintinea la sonrisa de la Presidenta.