• SPR Informa
  • SPR Informa
  • SPR Informa
  • SPR Informa
  • SPR Informa
  • https://www.sprinforma.mx/noticia/un-brindis-por-cuba
  • hace 1 hora
  • 08:05
  • SPR Informa 6 min

Un brindis por Cuba

Un brindis por Cuba

Por Héctor Adolfo Quintanar Pérez

Cuentan las lenguas y fuentes de la tradición oral sobre un suceso anecdótico de las páginas de la Guerra  Hispano-Estadounidense afincada en la Isla de Cuba, donde un Capitán estadounidense, Louis Walls, en ese momento aliados con los independentistas cubanos, entró a una cantina de Habana Vieja y pidió un vaso de ron con refresco de Cola mezclado con un toque de jugo de limón. Antes de comenzar a beber, el capitán se levantó de su asiento y dirigiéndose a los presentes, profirió un brindis en voz alta aludiendo al grito de guerra de los Cubanos y dijo ¡Brindo por una Cuba Libre!, alebrestando los ánimos y celebrando el nacimiento del famoso coktail favorito de los bohemios. Sin embargo, esta pequeña anécdota también enmarca una tradición imperante hasta nuestros días: para Estados Unidos, el término “libertad” solo aplica para las naciones donde ellos están metidos hasta en el tufo de las borracheras.

Más de 100 años después de ese acto de dudosa solidaridad liberal hacia los cubanos, Estados Unidos continúa con su campaña de intervención en la Isla con más ahínco y guiados por el errático presidente Donald Trump y su alfil Marco Rubio, un hijo de inmigrantes cubanos nacido en Miami, convertido ahora en uno de los principales injerencistas y desestabilizadores del actual gobierno de Díaz Canel, ofuscado y sumamente debilitado por los continuos bloqueos petroleros  y el desmantelamiento de la industria petrolera de Venezuela, sus aliados energéticos, causantes de una crisis humanitaria y de la imposibilidad de vivir con dignidad en las grandes ciudades y todavía en peores circunstancias en las comunidades fuera de la Habana y las urbes turísticas donde las medicinas, alimentos y el correcto funcionamiento de los hospitales y comercios se encuentra en una cuerda floja estirada por más de 70 años de continuos conflictos y crisis entre la Isla y el Estado más poderoso del mundo.

En un discurso proferido por Marco Rubio la mañana de este miércoles, el secretario trumpista ha declarado a viva voz y en idioma español, una invitación con tintes de amenaza al pueblo cubano donde les invita a alinearse a las políticas del gobierno estadounidense y , palabras más palabras menos, observar desde lejos y aceptar la próxima y posible injerencia e invasión por parte del aparato militar estadounidense para quitar del poder al presidente Miguel Díaz-Canel y tratar de borrar cualquier indicio de la Revolución Cubana y sus líderes, quienes al parecer aún causan escozor y miedo en las cúpulas de Washington.

En fechas recientes, y en medio de la crisis entre ambas naciones, el gobierno trumpista ha lanzado una imputación contra el ex dirigente Raúl Castro, acusándolo del asesinato de ciudadanos estadounidenses en el año de 1996, cuando Raúl Castro aún fungía como Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. La denuncia se refiere a una supuesta orden emitida por el mismo Castro donde mandó derribar una avioneta con estadounidenses en su interior, causando la muerte de los ocupantes. Dicha acusación no dista en absoluto de las acusaciones imputadas al expresidente de Venezuela hoy recluido en Nueva York, Nicolás Maduro, acusado de diversos y rimbombantes delitos federales y, posteriormente, detenido y secuestrado por la DEA en la casa presidencial en Miraflores, Caracas, junto a su esposa, razón por la cual las alarmas de la intervención de nuevo suenan ahora en las playas de la Habana. Por cierto, en el ataque a Venezuela  murieron a manos y misiles estadounidenses 32 escoltas cubanos en el cumplimiento de su deber. 

Es cierto, no hay porqué negarlo, la población cubana se encuentra cansada de vivir bajo penurias y con serias dificultades de subsistencia desde la caída de la Unión Soviética y con los bloqueos internacionales promovidos por Estados Unidos. La Isla se ha convertido en un terreno de supervivencia para la gente de a pie, dividida entre apoyar a un gobierno nostálgico de la revolución cuyas élites se han olvidado de sus propios valores y principios o a las voces extranjeras prometedoras de fortuna, buen futuro y libertad, y también, por supuesto, el lobby cubano de Miami, buscadores de fortuna y dispuestos a todo con tal de llenar el ojo  a Trump y regresar a las épocas de Batista, pese a que cueste las vidas de sus compatriotas. 

Posterior a la guerra de independencia cubana, y pese a los esfuerzos de los nacionalistas de la Isla, Estados Unidos emprendió una ocupación militar culminada hasta 1906 para colocar después a gobernantes a modo y conveniencia de los Estados Unidos, quienes financiaron grupos comerciales y golpes de estado imponiendo su impronta y fórmula que repetirían después en toda Latinoamérica como política exterior. Todo esto hasta 1959, cuando llegó la Revolución, y desde ahí hasta hoy, Cuba resiste. Retomando la leyenda de la Cuba libre, quizá el trago, por superar en cantidad el ron al refresco de Cola, no debería llamarse cuba libre, sino cuba resiste, pero, ¿hasta cuando?