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  • 15 Nov 2022
  • 18:11
  • SPR Informa 6 min

¿Tendrán algo en común la crisis de las criptomonedas, las redes sociales y las plataformas digitales?

¿Tendrán algo en común la crisis de las criptomonedas, las redes sociales y las plataformas digitales?

Por Ernesto Ángeles .

El 2022 sin duda es un año que ha traído sorpresas, amenazas y shocks en distintas áreas humanas, desde la geopolítica hasta la economía, pasando por la tecnología, las cadenas de suministro y los energéticos; es así como hemos atestiguado casos como el derrumbe de las criptomonedas (mejor conocido como #CryptoCrash); el desplome de las acciones de Meta y otras grandes empresas y actores del ciberespacio; el despido y congelamiento de contrataciones en empresas tecnológicas; el fracaso de la tecnología verde en sus metas, proyecciones y respuesta a la crisis energética; así como el más reciente, la quiebra de la plataforma de intercambio de criptomonedas, FTX y la pérdida de millones de dólares de los inversionistas.

En este punto resulta apropiado preguntarnos ¿Tienen algo en común estos eventos? ¿Cuál es el factor que comparten estos eventos y qué podría esperarse en un futuro? ¿Qué impacto tendrá esto en el ritmo de adopción y adaptación tecnológica hasta el momento? 

Para empezar, la guerra Rusia-Ucrania fue el catalizador general que aceleró distintas tendencias de cambio que subyacían a los procesos, funcionamiento y modelo económico de las empresas de tecnología; dicho cambio se caracteriza por la transición de poder de Occidente a Oriente, con China y Estados Unidos como los dos polos más fuertes y visibles, tal transición viene acompañada del cambio en papel central de las empresas estadounidenses  frente a empresas chinas y orientales, las cuales han empezado a competir por usuarios, clientes, inversiones, capital y mercados a lo largo y ancho del mundo.

Dentro de la misma lógica de cambio estructural, acelerado por la guerra Rusia-Ucrania, otro elemento a no perder de vista es el modelo económico y productivo imperante, ya que mientras que Estados Unidos y Europa dependen fuertemente de un modelo productivo especulativo y financierista, el cual relega la política y producción industrial hacia terceros países; China cuenta con un modelo y política productiva basado en su poder industrial y la producción nacional; pese a que es importante añadir que la economía de China también depende en buena medida de la especulación y financierización, aunque el tamaño de sus industrias, su mercado interno y el apoyo económico del Estado le brindan cierta estabilidad al modelo chino.

Es justamente el modelo económico especulativo el que ejerció una influencia negativa hacia las empresas tecnológicas estadounidenses, ya que no sólo el modelo económico de las criptomonedas basan parte de su valor y capital en elementos tan volátiles como las especulaciones y expectativas a futuro (y la confianza en que éstas se cumplan),sino que todas las empresas tecnológicas funcionan basadas en este modelo, en el cual el ancho de los usuarios y su consumo es fundamental para el cálculo y las estimaciones a futuro. Entonces, cuando estas expectativas y especulaciones no son cumplidas, se desata un pánico que impacta en el valor y valuación de la empresa; dicho pánico también se extiende hacia las empresas que contratan los servicios de las tecnológicas, principalmente a través de servicios de publicidad.

Es justo en esta interacción en donde el ascenso de empresas chinas tiene un papel importante, ya que mientras la base de usuarios en redes sociales como Meta, Twitter o Instagram han crecido marginalmente, el crecimiento de TikTok ha sido sostenido y con ello, el mantenimiento y aumento de la base de empresas que eligen esta plataforma para anunciarse; en donde los problemas financieros de tal empresa china se desprenden principalmente de las decisiones políticas de Estados Unidos para afectar económicamente a China.

Sin embargo, el papel de la especulación y las estimaciones a futuro no termina ahí, sino que también se extiende hacia el rol, naturaleza y funcionamiento tecnológico, en algo que se conoce formalmente como “Determinismo Tecnológico”. El determinismo tecnológico implica una confianza y fe ciega en la tecnología, con la esperanza que la aplicación de soluciones tecnológicas a problemas tecnológicos (y no tecnológicos) generará soluciones por sí mismo; convirtiendo así a a la tecnología en un fin en sí mismo y no en un medio para la solución de problemas.

El determinismo tecnológico ha echado hondas raíces en la sociedad actual, valiéndose y alimentando en el proceso a la especulación financiera, lo que se traduce en un ciclo vicioso que se mantiene en pie gracias a la esperanza y la fe en la tecnología. Si a esto le sumamos el furor y dependencia que generó la tecnología en el período de la pandemia, es posible observar una serie de apuestas y propuestas que emprendieron diversas empresas y gobiernos con la esperanza que la tecnología generara y sostuviera cambios e impactos sociales significativos, tal como la esperanza de netflix de ampliar su oferta y servicios de manera constante, aún cuando era evidente que buena parte de su crecimiento en la pandemia se debió al confinamiento (situación) y no a un cambio natural en las preferencias de los consumidores, algo muy similar le ocurrió a Amazon, empresa que actualmente está al borde de despedir a 10 mil empleados.

Otro caso paradigmático del fracaso del determinismo tecnológico es dado por Meta, en donde Zuckerberg apostó por un cambio tecno-social aún cuando ni siquiera estaba lista la tecnología de soporte de tal ecosistema, mucho menos las preferencias sociales a gastar miles en equipo tecnológico de realidad virtual (menos en un momento de crisis económica).

Tal determinismo tecnológico permea prácticamente a todo Silicon Valley y sus empresas de tecnología, cuyo caso más dramático es el de las criptomonedas y criptoactivos; en éste, la confianza y expectativas a futuro se vieron envueltas en un modelo publicitario que resultó en un mega esquema piramidal, en donde el valor de los activos aumentó en función de las personas participantes, el dinero invertido y las expectativas de su comportamiento a futuro; sin embargo, el hecho no terminó ahí, sino que sus propagandistas también le adjudicaron a las cripto cualidades y características para cambiar a la sociedad gracias a su diseño y funcionamiento, lo que hizo que aún más idealistas se sumaran, sólo para darse cuenta más tarde (y de un modo bastante doloroso) que la realidad no sólo cambia por el anhelo y capacidad técnica.

Y es justo aquí en donde entra otro elemento a considerar en esta crisis: los energéticos. Desde hace tiempo atrás varios tomadores de decisión han actuado como si la economía productiva fuera un elemento secundario en el mantenimiento del estilo de vida, ponderando ante todo las inversiones especulativas y las economías basadas en servicios; sin embargo, el conflicto Rusia-Ucrania puso en evidencia la falsedad de tales aspiraciones, puesto que uno de los mercados productivos más afectados es prácticamente la base de la economía de servicios y tecnología: los energéticos.

Y es que básicamente sin energía no funciona la tecnología digital; sin embargo, en el caso de las criptomonedas es aún peor, ya que parte de su valor y producción se calcula en consumo energético y no es que sea un consumo moderado, sino que tan sólo el Bitcoin llego a consumir tanta energía eléctrica a nivel mundial como el que consume un país, por lo que en varias latitudes se volvió insostenible el esquema de ganancias de las cripto conforme el precio de los hidrocarburos y la energía se disparó a causa del conflicto Rusia-Ucrania.

En conclusión, los elementos subyacentes a la crisis de diversas empresas de tecnología actual se puede resumir en cuatro factores interconectados e interdependientes: 1) El modelo económico especulativo en el que están basadas; 2) El determinismo tecnológico y la post pandemia; 3) La Inflación y el aumento del costo de los hidrocarburos y 4) La publicidad y propaganda como modelo de negocio y como elemento para la adopción tecnológica.

Ante esta situación, cabría preguntarnos ¿Es posible un cambio de paradigma después de tales crisis? La  respuesta corta que puedo aportar es que tales cambios serán, en muchos casos, cosméticos y en otos, dependerá de qué tanto se salvaguardan los intereses del capital y empresas estadounidenses, por lo que habría que esperar que la factura de tales cambios sea pagada por el mundo entero y no por los que generaron tal crisis.

Sin embargo, el elemento de cambio es el crecimiento de China y el multipolarismo internacional en ciernes, ya que este implica en sí mismo una opción REAL al dominio estadounidense y a sus empresas, en donde actualmente existen pocas o ninguna opción a la tecnología y servicios estadounidenses, por lo que sus empresas aún pueden darse ciertos privilegios de equivocarse.