En México sabemos que los principales propietarios de los medios de comunicación como son Televisa y Tv Azteca pertenecen a las “élites” de un “grupo económico”. Estos medios suelen parecer “partidos políticos de oposición”, disfrazados de “prensa”. Su práctica común fue siempre usar “sus propios medios”, no para informar, sino para “desinformar”; posicionar discursos que únicamente les beneficiaba a ellos y defender sus propios intereses. Las principales televisoras o medios impresos lamentablemente han visto la información como mercancía y no como un derecho ciudadano. El derecho a la información no puede venderse, manipularse, tergiversarse o acomodarse a conveniencia. Pero la información es un derecho, la ciudadanía necesita informarse y saber qué acciones institucionales y programas sociales son de utilidad para sus familias.
Por ello, desde que Andrés Manuel López Obrador fuera jefe de gobierno del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México) se convirtió en el único actor político que tuvo siempre cercanía con el Pueblo de México en el territorio y se dirigió diariamente a las 6:00 am a la ciudadanía, utilizando como herramienta la “prensa” para una comunicación política.
Dicho mecanismo se repitió cuando López Obrador se convirtió en presidente de la república, robándose la narrativa, la agenda pública e influencia política de los principales medios de comunicación existentes, quienes por muchos años habían recibido “gasto en publicidad”, es decir, presupuesto de los gobiernos anteriores. La plataforma de comunicación política de “Las mañaneras” sirvió también como un ejercicio de rendición de cuentas del presidente y su gabinete para difundir información de todo lo que el Gobierno de México realizaba en beneficio del pueblo de México. López Obrador sumó más de 1,438 “mañaneras”, dirigiéndose a todos los mexicanos del país y a todos los que vivían en el exterior.
Así, López Obrador se posicionó como un líder político que hablaba frente a decenas de cámaras todos los días, respondiendo a reporteros, comunicadores y entrevistadores. La agenda pública a discutir en el día, en la semana o durante el mes provenían de “Las mañaneras”. Temas controversiales, de interés público y que causaban “revuelo” eran “noticia” en los principales medios impresos y de televisión abierta, que por cierto estos últimos redujeron significativamente sus lectores y televidentes, frente a la imagen de López Obrador que aparecía en redes sociales y YouTube.
Claudia Sheinbaum mantuvo la misma cercanía con el pueblo y ganó terreno en las “Conferencias del Pueblo”, un espacio donde participan secretarios de estado y personal de su gabinete, ofreciendo información de todas las acciones realizadas en el Gobierno de México: asisten deportistas, cantantes, especialistas de una materia en particular, actores, niños, niñas y estudiantes.
Hasta ahora son más de 475 conferencias matutinas ofrecidas por la presidenta Claudia Sheinbaum en lo que va de su sexenio, donde los medios de comunicación corporativos e independientes asisten y preguntan. Los medios alternativos han dado batalla y hecho frente a las “noticias falsas” de los monopolios de la información, los cuales enfrentan cada vez más un bajo nivel de confianza y un decremento en personas que miran la televisión abierta según el Digital News Report.
Las “Conferencias del Pueblo” son ahora espacios de comunicación bidireccional que tanto molesta a la oposición y a su “prensa”, no solo porque les ha robado público informado, sino dinero en publicidad, el cual se ha invertido en aumentar programas sociales, construcción de más escuelas e infraestructura. Por cierto, las “mañaneras” de Sheinbaum Pardo tienen un récord histórico de 34.5 millones de visitantes extranjeros en este año. ¡Ahí nomás!