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  • 31 Jan 2024
  • 10:01
  • SPR Informa 6 min

“Perspectiva de una joven de izquierda”

“Perspectiva de una joven de izquierda”

Por Sheila Guadalupe Cadena Nieto

Las mujeres en el sector público y la difícil tarea de hacer política.

¿Cuántas veces escuchamos lo multitareas que podemos ser las mujeres y creemos que serás aplaudida y te darán un reconocimiento al final del día por hacer tantas cosas a la vez? ¿Realmente es un tema de orgullo o de preocupación? ¿Mantenemos la idea de las “Factotum” o es momento de replantearnos esta etiqueta? ¿Te has cuestionado cuántas actividades realiza una mujer en un solo día?

Me queda claro que la realidad que vivimos las mujeres de hoy, es totalmente distinta a la que se vivió en generaciones pasadas. Me he convencido que las mujeres que hacemos muchas tareas y cumplimos distintos roles a la vez, mantenemos altos indices de estrés y ansiedad. Por ello, esta ocasión quiero que reflexionemos juntas y juntos sobre todas aquellas que laboran en el sector público pero que se enfrenta diariamente con el sistema patriarcal y machista, y no solo en el ámbito laboral, sino desde el hogar.  A todas ustedes, desde aquí les envío un enorme abrazo sororo y revolucionario porque sé lo difícil que es ser mujer en éste sector y más cuando rompiste con el techo de cristal. Créanme, ¡No estan solas!

No me van a dejar mentir quienes han pasado por esto, por más que hagas, te esmeres, prepares y procures ser la más profesional, la mejor madre, la esposa perfecta, la hija ejemplar, la amiga incondicional, al parecer nunca nada es suficiente. Estás a la vista de todos, al escrutinio y no por tu capacidad sino por tu condición de mujer. 

Les platico una anécdota, en el primer trabajo que tuve en la administración pública, conocí a muchas mujeres con enorme potencial, son excelentes profesionistas hasta la fecha, solo había un detalle, dividían sus vidas en mil facetas; desde trabajar, estudiar, cuidar a sus hijos, ir por ellos a la escuela en horarios de comida y avanzar con éstos la tarea. Las veía regresar aceleradas a seguir “dándole a la chamba” como decimos en Tabasco; poco concentradas, trasladando en ocasiones sus problemas familiares a la oficina. En alguna ocasión, recuerdo que una de mis compañeras se sentía mal de salud, estaba muy angustiada por retirarse aún en dicha condición, pues necesitaba servirle la comida a su esposo y también porque a él, no le gustaba comer solo. Recordemos que no todas las mujeres tienen el privilegio de contratar a una trabajadora del hogar, algunas cuentan con la facilidad de una red de apoyo para el cuidado de sus hijos y el de los quehaceres de la casa, pero ¿y las que no? Hago un paréntesis, para reconocer a la Dra. Claudia Sheinbaum en la búsqueda de construir un verdadero sistema de cuidado para las mujeres. Con esto me queda claro que solo una mujer sabe lo que vive y necesita otra mujer.

Retomando la anécdota, vi a muchas reventar, el externar no poder más, fui testiga (con lenguaje inclusivo) de cómo explotaban sus emociones, se les notaba el cansancio. Las escuché llorar repetidamente por las exigencias de sus parejas cuando las cosas andaban mal en casa, se atrevían a culparlas por las malas calificaciones de sus hijos, incluso hasta por las infidelidades que ellos cometían, ya que “no cumplían con sus responsabilidades por estar todo el día trabajando”. He visto a muchas renunciar a sus trabajos por este tipo de problemas. ¿Tan complicado es para los hombres ejercer su paternidad y contribuir en las labores del hogar? ¿Saben cuánta carga emocional estarían restándole a sus parejas? Mi reconocimiento para aquellos que procuran su deconstrucción, colaboran en total igualdad y promueven el desarrollo profesionional de las mujeres; que no se escudan en las costumbres machistas y patriarcarles, que no caen en la comodidad de que todo siempre lo hagamos nosotras porque se nos da mejor la crianza y las cosas de la casa.

Ahora, agreguemos otro aspecto, el político. No todos los hombres cuentan con la inteligencia emocional suficiente para entender el crecimiento profesional y el éxito de una mujer. ¿Saben cuántas aparte de vivir condiciones adversas en casa, deben atravesar la dura realidad de la violencia política? Me sigue quedando claro que la desigualdad que más golpea es la que se vive por tu condición de género.

El detalle lectoras y lectores es que a una mujer en casa, poco se nos reconoce o de plano no se nos reconoce nada, porque “es tu obligación”. Ahora imagínense en política: se nos cuestiona cómo obtuvimos el cargo, nos creen apéndices de un hombre, nos creen sin capacidad. Todo trayecto para nosotras es complicado, estoy segura que la Dra Claudia Sheinbaum y muchas más que romperán con el techo de cristal en los próximos comicios, nos van a necesitar y nosotras a ellas.   Les invito a brindarles nuestro acompañamiento. Imaginen cómo estarán los conservadores de enojados porque una mujer hará historia rompiendo el paradigma al lograr ganar la presidencia de la república.

Con respecto a la anécdota que les platiqué en párrafos anteriores, seguro se deben preguntar de qué forma apoyé a mis compañeras de trabajo. La única respuesta es, no dejándolas solas. A pesar de que tu vida tampoco es miel sobre hojuelas, reconoces que hay hermanas de lucha que la están pasando mal o peor que cualquiera, incluso las hemos escuchado en querer “tirar la toalla” y otras que no encontraron el apoyo o respaldo, las vi truncar sus vidas profesionales, las vi anunciar con miedo a sus jefes que se encontraban embarazada por miedo a perder su trabajo o porque les quiten su espacio político negándoles el derecho a una candidatura. 

Las dos ocasiones que fui titular en dependencias, hablé con muchas mujeres que decidieron abandonar sus años de antigüedad en el servicio público y renunciaban solo porque no tenían otra alternativa o perderían a sus familias. Aclaro que cada mujer tiene un plan de vida distinto, respeto a quienes su plan es conformar una familia y su prioridad es exclusivamente esa, que ponderan el costo beneficio, pero esta columna, en este momento, solo habla sobre las mujeres del sector público y político. Quienes no trabajan en este sector, estoy convencida han escuchado o conocen de amigas o familiares mujeres que atraviesan por esto. Son tantas las vivencias y las facetas que una vive, que créanme, hay “tela de dónde cortar” para visibilizar nuestras realidades.

En pleno siglo XXI, la vida que llevamos involucra activamente a las mujeres para el desarrollo económico y/o político de nuestra sociedad. No debería ser un problema construir una familia y ser una gran profesionista. Tampoco está mal decidir no crear una familia y dedicarte exclusivamente a la vida laboral, esto es solo cuestión de decisiones y de enfoques. Por ello, la importancia de dar a un más a conocer el derecho al libre desarrollo a la personalidad.

Recordemos que el Objetivo 5 de la Agenda de Desarrollo Sostenible (ODS), busca garantizar que las mujeres participen de forma plena y efectiva en los diferentes ámbitos de decisión política. Asimismo, la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer y el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) establecen que las mujeres podrán ocupar cargos públicos sin discriminación y en igualdad de condiciones que los hombres. Platicándoles sobre las adversidades que atraviesan las mujeres profesionistas desde el hogar, ¿realmente hemos logrado la igualdad de condiciones desde el ámbito político? Vayamos a la causa a través de un ejemplo, pocas veces un hombre solicita una autorización para retirarse de las oficinas porque sus hijos se enfermaron, porque los mandaron llamar a la escuela por algún problema escolar o para la firma de calificaciones o porque debían cuidar a sus padres enfermos. Literal aquí sí aplica: ¡Qué lo hagan ellas!

Golpea tanto la realidad, que revisando el comunicado de prensa NÚM. 371/23 sobre “ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL DÍA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA”, publicado por el INEGI el día 23 de junio de 2023; la participación de las mujeres en Tabasco, no ha crecido como se piensa. Por dar un ejemplo, en el documento hacen referencia sobre el Censo Nacional del Gobierno Federal 2022, el Censo Nacional del Gobierno Estatal 2022 y el Censo Nacional de las Gobiernos Municipales 2022; en éstos, nuestra entidad ocupa el lugar 30 en las estadísticas de la inclusión de servidoras públicas en la administración pública federal, estatal y municipal, representando en lo estatal solo el 51.6 % y como dato duro en los 17 municipios solo el 32.6 %.

Con respecto a la titularidad de mujeres en el sector público en los tres niveles, pese al aumento en algunos estados sobre la participación de éstas en puestos de decisión; Tabasco se mantiene en números bajos, ocupando el lugar 24 en la inclusión de mujeres en la titularidad de dependencias, representando solo el 27.9% en la administración publica estatal y el 26.9% en la administración pública municipal. 

Se dan cuenta, ¡qué difícil es romper el techo de cristal! No lo digo desde mi experiencia, las estadísticas que arrojan los Censos del INEGI, son muy claras. Incursionar en política y ser tomadora de decisiones, es un reto enorme, es seguir enfrentándote a la perspectiva de hacer política desde el androcentrismo. ¿Cómo hacer entonces que el camino de las mujeres sea menos tortuoso en este sector? ¿Cómo lograr la verdadera igualdad de condiciones? ¿Cómo lograremos que no abandonemos nuestros sueños por culpa del patriarcado y el machismo?

Así que mujer que éstas leyendo esto, sé que te identificaste. No claudiquemos, unámonos, apoyémonos, no nos abandonemos, impulsémonos, acompañémonos y digamos ¡BASTA a la violencia, al patriarcado, al machismo, a la misoginia, al androcentrismo y a la desigualdad!

No permitamos que nadie viva el proceso de ocupar espacios de poder, desde la soledad y dándoles la espalda, mucho menos replicando o repitiendo patrones micromachistas y ejerciéndolos sobre otras. Si eres servidora pública y cuentas con la titularidad de una dependencia federal, estatal o municipal, acompañemos a todas aquellas a que se aligeren las cargas, a denunciar violencia, a no quedarnos calladas, a ser menos estrictas como “nos enseñaron” desde la cultura machista con todas aquellas mujeres que buscan su empoderamiento. ¿Sigue valiendo la pena hacer de todo y sentir que a la vez no lograste nada? ¿Seguiremos sin apoyarnos unas con otras? Lo dejo a la reflexión.

¡Cuentan conmigo!

Nos leemos la próxima semana.