El solidario ingeniero Cárdenas
El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue un hombre valiente. Su fallecimiento, el pasado 28 de octubre, nos deja un profundo pesar, pero también un legado de lucha que permanecerá en la historia de México.
Se atrevió a romper con el régimen de partido de Estado y a desafiar la hegemonía priista. En 1988 encabezó una candidatura presidencial que movilizó el anhelo democrático de millones de personas. Enfrentó el fraude electoral y, lejos de claudicar, continuó luchando.
Lo recuerdo con claridad en enero de 2003, cuando acudió a expresar su solidaridad con quienes participábamos en el ayuno del movimiento El campo no aguanta más, en las escalinatas del Ángel de la Independencia. Protestábamos contra el abandono del campo y las políticas neoliberales profundizadas por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Por entonces, yo estaba al frente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), que agrupaba a productores de granos básicos de distintas regiones del país.
Era el quinto día de ayuno. El ingeniero Cárdenas llegó para brindarnos su respaldo y convocarnos a la unidad. Entre lonas y plásticos que nos protegían de la intemperie, nos estrechamos la mano. Su presencia nos dio fuerza para continuar.
De su puño y letra nos dejó un mensaje que conservo en la memoria: «No están solos, tienen la razón; los quiere la patria».
Esas palabras expresaban una convicción que guio su vida pública: permanecer cerca de quienes luchan por sus derechos y por un país más justo. Así lo recuerdo: valiente, solidario y profundamente comprometido con México.
Sin Maíz No Hay País: defender la soberanía alimentaria
En junio de 2007 nació la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País: un grito de resistencia frente al poder de los monopolios agroalimentarios y una exigencia de políticas públicas que respaldaran la producción campesina.
Casi dos décadas se dicen pronto, pero reúnen días y noches de investigación, divulgación y organización. En esta causa han convergido organizaciones campesinas e indígenas, científicos, artistas y consumidores, junto con quienes conservan las semillas y transmiten los conocimientos indispensables para cultivarlas.
Durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, demandas centrales de esta lucha encontraron respuesta en los decretos de 2020 y 2023, que establecieron medidas para impedir la siembra de maíz transgénico y proteger nuestra riqueza biocultural.
Con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la protección de los maíces nativos alcanzó rango constitucional. La reforma a los artículos 4.º y 27, publicada el 17 de marzo de 2025, reconoce al maíz como elemento de identidad nacional y establece que su cultivo debe mantenerse libre de modificaciones genéticas producidas mediante técnicas que superen las barreras naturales de la reproducción o la recombinación, como las transgénicas. También dispone el fomento de los cultivos tradicionales con semillas nativas, en especial del sistema milpa.
Son avances históricos que debemos hacer valer en los territorios y acompañar con precios justos y condiciones dignas para quienes nos alimentan. El maíz nos da identidad, tradición, cultura y vida; protegerlo exige leyes y el compromiso cotidiano de hacerlas cumplir.
La solidaridad del ingeniero Cárdenas y la persistencia de esta campaña nos recuerdan que la transformación se construye con convicciones firmes y acciones colectivas. La sostienen mujeres y hombres valientes que no renuncian a construir un país con justicia.