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  • hace 23 horas
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Fentanilo, el ‘Kiki’ Camarena del nuevo reordenamiento del narcotráfico

Fentanilo, el ‘Kiki’ Camarena del nuevo reordenamiento del narcotráfico

Por Gustavo Ramírez Díaz

En 1985, el asesinato del agente de la DEA Enrique ‘Kiki’ Camarena marcó el fin de la tolerancia hacia el Cártel de Guadalajara. En 2023, el "Momento Camarena" se repitió, pero amplificado a una escala industrial, ese año al menos 74 mil personas murieron en Estados Unidos, víctimas del fentanilo y los opioides sintéticos.

La facción de "Los Chapitos" del Cártel de Sinaloa, impulsada por la ambición y carente de las conexiones políticas de su padre, Joaquín Guzmán Loera, cometió un error estratégico, sustituir la logística del narcotráfico tradicional por la falsificación masiva de pastillas de OxyContin o Xanax cargadas con fentanilo.

Esta ambición transformó un problema de salud pública estadounidense en una amenaza, bajo la óptica de Washington, el fentanilo no es una droga, es una herramienta de guerra híbrida china, y los cárteles mexicanos son los subcontratistas que la ensamblan. Lo anterior llevo a la administración Trump a replantearse la utilidad de los narcotraficantes mexicanos como socios logísticos.

No hay que engañarse. Donald Trump no busca justicia, ni siquiera busca eliminar el narcotráfico. Busca corregir un error de diseño estadounidense de hace 40 años. En las décadas de los 80 y 90, la South Florida Task Force provocó el "cierre del Caribe", acelerando la destrucción de los cárteles de Medellín y Cali, operaciones ejecutadas por la DEA y toleradas por la CIA en su lucha anticomunista, con un efecto secundario, la entrega del monopolio logístico a los cárteles mexicanos.

La presión estadounidense de aquel entonces obligó a los colombianos a ceder el poder a figuras como Félix Gallardo y Amado Carrillo Fuentes, quienes cambiaron el modelo de negocio al exigir el pago en especie en lugar de efectivo por sus servicios. Así, los capos mexicanos pasaron de ser choferes y pilotos a dueños de la cocaína, todo bajo el amparo de las agencias estadounidenses y de la DFS, el brazo policíaco de Washington en México contra el comunismo.

La ingeniosa “solución” de Washington creó la logística mexicana, que hoy se ha vuelto un dolor de cabeza. Trump entiende que, para retomar el control, debe aplicar una ingeniería inversa destruyendo al intermediario que ellos mismos empoderaron.

Al eliminar a los cárteles mexicanos cortas con el fentanilo de raíz y desplazas el tráfico de cocaína hacia rutas más manejables en el sur del continente. Por ejemplo, Ecuador, que bajo el gobierno de Daniel Noboa y con la infraestructura de las élites bananeras, los reportes de la ONU ya perfilan a ese país como el nuevo trampolín hacia el Pacífico, sustituyendo a las costas de Sinaloa.

El otro peón en el tablero es Paraguay. Un aliado histórico y estable que funciona como nodo logístico con rutas aéreas para la cocaína boliviana y rutas fluviales para la salida del producto hacia Europa. Al devolver la logística a Sudamérica y al mar, Trump elimina de la ecuación la frontera terrestre con México y coloca las rutas en aguas internacionales, donde su Armada tiene superioridad total. Es la restauración del orden previo al ascenso de Félix Gallardo.

La justicia y la moralidad nunca han sido un factor para Trump o Estados Unidos, la prueba es el tratamiento que recibieron Purdue Pharma y la familia Sackler, los verdaderos detonantes de la crisis de opioides en los 90. A ellos se les trató como un "fallo corporativo", se les combatió con abogados y multas; jamás se les llamó terroristas ni se les amenazó con bombas.

Este doble rasero es la columna vertebral de su política exterior estadounidense. Mientras Washington etiqueta como "narcogobiernos" a regímenes incómodos en América Latina, extiende la mano a gobiernos aliados en Ecuador o Paraguay, cuyas élites empresariales impulsan la cadena de suministro global de cocaína. El objetivo final no es acabar con las drogas, sino asegurar que la cocaína siga llegando "limpia" a las fiestas, a las salas de juntas, a la televisión y al cine estadounidense.