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  • 07 Nov 2022
  • 17:11
  • SPR Informa 6 min

El control de las elecciones que buscan defender y añoran los conservadores. (Primera parte)

El control de las elecciones que buscan defender y añoran los conservadores. (Primera parte)

Por José Alberto Alvarado Pineda

Cómo olvidar la “democracia” que se vivía cuando la Secretaría de Gobernación era la que detentaba la organización y los procesos electorales en nuestro país. Cuando ellos decidían qué partido y candidato podría tener registro para contender en las elecciones. 

La democracia que se decía, era por el bien del pueblo, contemplaba asesinar a los jóvenes estudiantes, decirle al asesino, gracias porque sin esa infamia se ponía en riesgo el estado mexicano, la seguridad del país. 

Sí, era la Secretaría de Gobernación que mataba a los estudiantes, médicos y demás luchas sociales pero además era la que llevaba a cabo las elecciones, gran estupidez. 

Cómo olvidar que fue Gobernación, los Gobernadores y el propio presidente en 1988 quienes intervinieron para el fraude electoral a la Presidencia de la República. Fraude empapado de sangre, solo tenemos que recordar la muerte misteriosa de dos actores importantes para el equipo de Cuauhtémoc Cárdenas, estoy hablando de Román Gil y Xavier Ovando, muertos en un “accidente” unas noches antes de la elección. Actores importantes en el norte del país. 

La luchas poselectoral del 88 donde todos los Candidatos de oposición, sí todos, presentaron diversas impugnaciones y una en común en contra de los resultados de la elección presidencial, recurso que nunca se le dio trámite, pues era la cámara de diputados erigidos en Colegio Electoral, quienes calificaban la elección, totalmente absurdo que los beneficiados del fraude decidieran declarar la nulidad de una elección. Pues en ese tiempo no existía el principio de que cada elección era independiente y una no afectaba a la otra, por lo que sí decidían declarar la nulidad de la elección de presidente, también era nula la elección de diputados, es decir la que los llevó a la curul. 

Ante las pruebas contundentes presentadas, Diego Fernández de Cevallos, electo Diputado Federal y por consecuencia integrante del Colegio Electoral, propuso y decidió que se quemaran las boletas electorales, sí, esas boletas electorales que si se recontaban determinarían el triunfo del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien iniciaba una lucha internacional, pero para evitar la posibilidad de un recuento o verificación de casillas y votos, se decidió quemarlas, no importando que se incendiara el palacio legislativo de San Lázaro.

Mientras en Tabasco, Veracruz y otros estados en agosto y septiembre de 1988, se realizaban las acciones para consumar el fraude en aquellas entidades, es cuando el hoy Presidente de la República, era el candidato del Frente Democrático Nacional a la Gubernatura de Tabasco.

La democracia que se vivía, era aquella que aunque se juntaron millones de firmas para la conformación del Partido de la Revolución Democrática, se le negó su registro y fue el Partido Mexicano de los trabajadores quien cedió su registro para que surgiera el PRD. 

Esa es la democracia que añoran los conservadores, fraudulenta y autoritaria, llena de sangre, pues eso es lo que conocen y les gusta, defender sus privilegios a toda costa, aún con sangre derramada. Y si piensan que solo es de lado de la lucha de la izquierda que sufrió el derrame de sangre, no es así, por que un actor político del PAN al estar en protesta y comenzar su gira para logrará la anulación de la elección del 88 muere en un “accidente” carretero, Manuel Clouthier. 

Y eso es solo una parte de la historia, pues en los pueblos, en los municipios y en los estados, mucha reprensión y sangre se derramó para que se quitara de las manos el control electoral, la organización de elecciones del Gobierno y se tratara de conformar un organismo más autónomo y ciudadano, que como veremos en la segunda parte de este recuento, no se ha logrado.