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¿Ampliar consultorios o transformar la salud?

¿Ampliar consultorios o transformar la salud?

Por Juan Manuel Lira
  • Doce mil consultorios nuevos es una buena noticia. Pero confundir Atención Primaria a la Salud con Primer Nivel de Atención puede convertir una ampliación en una oportunidad perdida.

 

Por Dr. Juan Manuel Lira. Médico especialista, analista en temas de salud, Doctor en Gobernabilidad y Gestión Pública. Red social X: @doclira1

 

Hace días la presidenta Claudia Sheinbaum anunció algo importante para muchos mexicanos: doce mil consultorios nuevos, gratuitos, cerca de donde vive la gente. Para quien tiene que atenderse en el sistema privado de salud —Consultorio particular o Adyacente a Farmacia— por la saturación o lejanía del sistema público, esto es una buena noticia. Genuinamente buena.

El reconocimiento merece ser claro: ampliar acceso a servicios médicos donde no existen es prioritario. Especialmente cuando el gasto de bolsillo en salud sigue siendo la razón principal por la que muchos mexicanos simplemente renuncian a atenderse. Esos consultorios van a importar. Van a aliviar presupuestos familiares. Eso no debería minimizarse.

Sin embargo, hay algo en cómo se comunicó el anuncio que vale la pena reflexionar juntos.

El secretario de Salud explicó que Atención Primaria a la Salud significa "prevenir enfermedades antes de complicarse y resolver problemas en un sitio, sin ir al hospital." Es una definición clara, útil, comprensible. Y la presidenta de México la reforzó en sus palabras. Dos de los funcionarios más importantes del país, dando una definición consistente de lo que están haciendo.

El problema —y no es un detalle menor— es que esa es la definición de Primer Nivel de Atención. Significa dónde atender, no cómo transformar el sistema de salud. Atención Primaria a la Salud es algo distinto: es cómo organiza la sociedad y el Estado sus recursos para prevenir antes de que llegue la enfermedad.

Los términos suenan parecidos. La línea entre ambos es sutil. Y en un país atendiendo crisis tras crisis, es lógico que funcionarios prioricen lo visible y concreto: consultorios, médicos, medicinas.

Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de Atención Primaria a la Salud —concepto que México se comprometió solemnemente a implementar— se refiere a algo más profundo. Incluye consultorios, claro. Pero exige acciones coordinadas para que diversas Secretarías de Estado como: Educación, Trabajo, Bienestar, Comunicaciones, entre otras, de manera conjunta logren acciones para la salud de la población. Y lo más importante exige que las comunidades participen en decisiones sobre su propia salud. Exige atacar por qué la gente se enferma, no solo tratarla después.

En términos simples: doce mil consultorios son magníficos, necesarios. Pero si funcionan aislados —si una mujer con diabetes recibe medicamento pero nadie coordina educación nutricional, si un trabajador se atiende pero nadie coordina con su empleador para vigilancia laboral— entonces cumplen solo parte de una transformación verdadera.

¿Por qué importa esto más allá de lo técnico?

Porque la presidenta, que cuenta con credibilidad y niveles de aceptación altos entre ciudadanos y expertos, está siendo ubicada por sus equipos como defensora de "Atención Primaria Renovada" cuando lo que se está implementando simplemente es una expansión de servicios ambulatorios de primer nivel. Son cosas relacionadas, sin duda. Sin embargo, no son lo mismo. Y esa diferencia se vuelve incómoda cuando llegan reportes de evaluación, cuando académicos publican análisis críticos, cuando organismos internacionales preguntan: ¿Dónde quedó la coordinación multisectorial? ¿Dónde el empoderamiento comunitario que se prometió?

No es problema sin solución. Tiene solución clara si se identifica y corrige ahora.

La oportunidad es simple: el anuncio es sólido. Pero podría fortalecerse sin desmentir nada. Solo agregando una capa más de profundidad. Diciendo: "Ampliamos consultorios. Y coordinamos con la secretaría de Educación para enseñar salud preventiva en escuelas. Y con la del Trabajo para vigilar condiciones de salud en espacios laborales. Y con municipios para mejorar agua potable donde estos consultorios funcionarán".

Eso sería completo. Eso sería transformación real. La presidenta no tendría que desmentir una palabra. Solo agregar claridad.

El hecho de que funcionarios competentes hayan presentado una versión simplificada probablemente refleja presión sistémica: comunicar rápidamente, hacer concreto lo abstracto, priorizar urgencia sobre importancia. Eso es comprensible. Pero es también momento de corregir.

No porque esté mal. Sino porque puede estar mejor. Y porque la presidenta merece explicar una estrategia completa, no incompleta que será cuestionada después.

La salud en México necesita ambición real. Necesita gobierno que ose cambiar estructuras profundas. Pero también precisión. Porque la precisión es exactamente lo que diferencia ampliación de transformación real.

Los doce mil consultorios si funcionan como fue anunciado van a servir. La pregunta que queda es si serán el primer paso de un cambio profundo o si terminarán como islas de atención desconectadas de lo que podría transformar verdaderamente la salud en México. La claridad conceptual de hoy lo determinará.