El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que este viernes tomará una decisión sobre un posible acuerdo con Irán, luego de informar que se reunirá con la Sala de Crisis de la Casa Blanca para analizar un memorando de entendimiento que busca extender una tregua militar por 60 días y comenzar el levantamiento parcial del bloqueo naval impuesto desde abril.
A través de su cuenta de Truth Social, Trump aseguró que las embarcaciones mercantes podrían iniciar el proceso para regresar a sus puertos, en medio de expectativas internacionales sobre un posible acuerdo que reduzca las tensiones en Medio Oriente y estabilice el mercado energético mundial.
Sin embargo, analistas advierten que persisten profundas diferencias entre ambos países respecto a las condiciones del acuerdo. Mientras EE. UU. exige el desmantelamiento total del programa nuclear iraní, con la destrucción del uranio enriquecido, y libertad absoluta de navegación sin peajes en el Estrecho de Ormuz, Irán sostiene que mantendrá el control soberano de la zona y rechazó cualquier esquema de desarme unilateral.

Cabe señalar que la estrategia de Trump responde más a una lógica financiera que diplomática. El mandatario estadounidense ha implementado en diversas ocasiones anuncios de “alivio temporal” los días viernes, con el objetivo de contener la volatilidad de los mercados antes del cierre bursátil y reducir la presión sobre los precios internacionales del petróleo.

Tras el anuncio de este viernes, los precios del crudo Brent y WTI registraron una caída vertical inmediata, interrumpiendo su racha alcista semanal. Al mismo tiempo, se observó un rally de alivio en los índices de Wall Street y una disminución en la demanda de activos refugio como el oro. Esta reacción confirma el impacto directo de la narrativa política estadounidense sobre los algoritmos financieros y los mercados internacionales.
El sustento histórico de este comportamiento cíclico se evidencia en tres momentos clave de 2026, el primero el 6 de marzo, tras los bombardeos iniciales de EE. UU. e Israel con aviones B-2 contra complejos nucleares iraníes, el mercado de crudo entró en pánico. Para contener la hemorragia bursátil antes del fin de semana, Trump publicó en redes sociales: "Gran progreso militar. El crudo bajará pronto... disfruten su fin de semana, Wall Street romperá récords". Una vez garantizado el cierre semanal en verde, el lunes 9 de marzo Trump volvió al ataque, amenazando a Teherán con la "destrucción total" si osaban responder militarmente.
El 3 de abril la Casa Blanca deslizó intencionalmente a los medios occidentales rumores sobre un borrador de cese al fuego de 45 días, la antesala de las fiestas de Pascua. No obstante, aprovechando que los mercados estaban cerrados por el domingo 5 de abril, Trump cambió radicalmente el guion y lanzó un ultimátum incendiario en redes: "El martes será el 'Día de la Planta de Energía'... Abran el Estrecho, o vivirán en el INFIERNO". El lunes 6 de abril amaneció con una postura de fuerza total inflexible.
Ante un fuerte desabasto de combustible y la caída de las bolsas por la agresividad del despliegue naval estadounidense del Proyecto Libertad, lanzado formalmente el lunes 4 de mayo, los canales diplomáticos matizaron las operaciones hasta el viernes 15 de mayo, enfriando exitosamente los precios del petróleo antes del cierre técnico bursátil. Al iniciar la semana siguiente, el lunes 18 de mayo, el discurso desde la Casa Blanca volvió a endurecerse bajo la consigna de que "la pausa no significa debilidad", manteniendo el bloqueo portuario al máximo nivel operativo.
De esta forma, el optimismo por un posible alto al fuego podría ser temporal. En caso de desacuerdos mínimos sobre el programa nuclear iraní o el cobro de peajes en el Estrecho de Ormuz, la administración estadounidense podría retomar una postura de máxima presión y ultimátums a partir del próximo lunes 1° de junio.