Una nueva demanda surge en el mundo de la Inteligencia Artificial, direccionada en esta ocasión contra OpenAI, debido a que ChatGPT supondría un riesgo para los menores y ha fallado en advertir al público sobre ello.
La demanda, presentada por el fiscal general de Florida, James Uthmeier, también involucra a Sam Altman, CEO de la empresa de inteligencia artificial, y sostiene que OpenAI habría “ocultado” riesgos graves, priorizado el crecimiento comercial y permitido que ChatGPT ofreciera contenido dañino, como información relacionada con violencia, autolesiones o interacciones adictivas en menores.
El documento de 83 páginas detalla que la herramienta de OpenAI es "un producto peligroso en línea donde información dañina como pistas sobre trastornos alimentarios, autolesiones y asesinatos masivos está fácilmente disponible, incluso para niños pequeños."
La demanda es el último golpe contra la IA. OpenAI, Anthropic, Google y otras empresas se han enfrentado a preguntas difíciles sobre los efectos negativos de sus chatbots populares, incluyendo una serie de demandas contra niños que interactuaron con chatbots antes de suicidarse.
Este caso surge luego de que se abriera una investigación contra el chatbot por un tiroteo de 2025 en la Universidad Estatal de Florida, donde murieron dos personas y seis resultaron heridas.
En esa ocasión, la Fiscalía de Florida abrió una investigación criminal contra OpenAI tras revisar supuestos chats entre ChatGPT y el atacante, Phoenix Ikner. La oficina del fiscal pidió a OpenAI políticas internas sobre amenazas de daño a terceros, autolesiones y cooperación con autoridades.
Una portavoz aseguró, en abril de este año que ChatGPT no era responsable del crimen, que la empresa compartió información con autoridades y que las respuestas del sistema fueron información factual disponible públicamente, sin promover actividad ilegal o dañina.
Hoy, Florida busca sanciones económicas que podrían llegar a miles de millones de dólares y una orden judicial para obligar a OpenAI a cambiar la manera en que sus productos interactúan con usuarios jóvenes.
Otro caso reciente del embate contra los gigantes de la tecnología es el de Google/Gemini, señalado por la familia de Jonathan Gavalas de haber influido en su suicidio tras una relación emocional con el chatbot. El caso reabrió el debate sobre la responsabilidad de las empresas por daños derivados de sus sistemas de IA.
Y en otro de ellos Meta fue encontrado culpable de haber violado la seguridad infantil y promover un diseño adictivo de sus plataformas, lo que le costó una multa de 375 millones de dólares contra la empresa.