La Ciudad de México cumple 25 años siendo gobernada por gobiernos progresistas -con traiciones y contradicciones como quedó en claro cuando gobernó Miguel Ángel Mancera- y los avances son dignos de reconocer, somos la entidad vanguardia en muchos temas: salud pública, movilidad, derechos humanos, democracia, etcétera.
Ante este escenario de avances, retrocesos, contradicciones, luchas y victorias, el escenario político dio un giro en 2021: la mezcla de partidos políticos contradictorios logró arrebatarle 6 alcaldías al partido hegemónico y retener 3 más.
Son varios factores los que pudieron influir: la pandemia y el abandono de las calles por la misma razón, exceso de confianza, traiciones y candidaturas de personajes ‘reciclados’ -entendible tras el encierro y la nula formación de cuadros-, fake news.
La derecha aprovechó estas fisuras y encaminó una fuerte campaña de noticias falsas, enfocada particularmente hacia las clases medias, sumado a la fuerte movilización de estructuras beneficiadas por la corrupción de la administración anterior y una gran participación ciudadana para una elección intermedia.
Fue así como en 2021 la izquierda sufrió un descalabro en su bastión: la Ciudad de México. Sin embargo, lo que no hay que echar en saco roto es la exigencia de la ciudadanía por renovar la clase política de nuestra ciudad.
Las últimas encuestas reflejan que la ciudad es de izquierda, morena encabeza las intenciones de voto, pero no mayor a 4 o 5 puntos de la alianza opositora. Lo que nos debe obligar a la reflexión a quienes habitamos esta ciudad. ¿Estamos dispuestos a retroceder? ¿No sería una opción viable acompañar a movimientos sociales y exigir desde la izquierda?
Tras 25 años de gobiernos de izquierda, es necesario renovar los cuadros políticos en los distintos niveles de gobierno y representación, apostarle a la formación de los mismos con un acompañamiento sincero y horizontal, reconocerse como iguales para seguir construyendo nuestra ciudad de derechos.
Mientras no llegue el 2024, todos los días existe la labor de cerrarle la puerta a la derecha conservadora de Quadri o Rangel, personajes que llegaron por la alianza opositora en 2021. No podemos permitirnos eso.