Lo sucedido el día domingo en el estado de Coahuila, durante las elecciones para elegir diputados de la legislatura local -en las que el Gobierno Estatal intervino abiertamente- nos permite caer nuevamente en la realidad que vive el país, por lo menos en aquellos estados que son gobernados por el PRI o el PAN.
Es evidente que las prácticas por las cuales ellos habían obtenido el triunfo de las elecciones, desde el poder, en distintos estados e incluso para mantener el gobierno federal, no han terminado y cada vez se perfeccionan.
Recordamos que hace tiempo, no mucho, los principales estados que servían de laboratorio eran precisamente el Estado de México y Tabasco, sin embargo, al perder la oposición estos estados y quedarse el PRI solo con dos (Durango y Coahuila), el laboratorio actual fue precisamente este último.
A nadie debe de sorprender estos actos. La compra de votos y las distintas formas de realizar fraudes en las elecciones es algo inherente a la oposición mexicana y que muchos vivimos durante mucho tiempo; quizá los jóvenes no lo saben, pero lo sucedido en Coahuila este fin de semana, era el pan nuestro de cada día en todas las elecciones cuando gobernaba el PRIAN.
Ahora bien, se pretende construir una narrativa de que Morena no es invencible, y se festeja el carro completo del PRI en Coahuila; pero son solo patadas de ahogados, ya que el obtener un triunfo desde la compra de votos, coacción y demás atrocidades, no es para festejar, por el contrario, es un enorme paso atrás en la vida democrática de nuestro país.
Aquellos que festejan un triunfo obtenido con artimañas, solo demuestran lo corruptos que son y que extrañan tener el poder para replicar esto en todo el país. Pero es evidente que su “triunfo” solo lo obtuvieron a la más vieja usanza del Priísmo.
Ahora bien, algunos señalan que el movimiento de la 4T, o sus representantes, pecaron de inocencia, y sí, puede ser eso un factor, pero ante la injerencia del Estado, del Gobernador utilizando a la policía estatal para proteger a quienes operaron el fraude a favor del PRI, no es pecar de inocencia, pues con ello queda claro que el movimiento no utiliza la fuerza del Estado Mexicano para operar electoralmente, pues si ello hubiera sucedido, otro gallo les hubiera cantado a los coahuilenses.
Pero algo que podemos rescatar con ello es que, con lo sucedido, se cae el falso discurso de que el Gobierno de México mete las manos en las elecciones, dejando claro que es la oposición (el PRI) quien practica las elecciones de Estado.
La lucha postelectoral, que se traduce en un juicio, debe ser enfrentada con mucha inteligencia, pues no basta con denunciar públicamente los actos delictivos que llevaron a cabo el Gobierno de Coahuila, la policía estatal y los integrantes del priísmo, sino demostrar fehacientemente que esos actos fueron generalizados, en todos y cada uno de los distritos electorales, y que la injerencia del gobierno estatal repercutió en el resultado de las elecciones.
Hoy más que nunca debe existir una estrategia de comunicación que resuene en todo el mundo, donde se advierta o se evidencie que la oposición en México es la fraudulenta, la que realiza elecciones de estado, la que compra el voto, coacciona el voto. Que son los autoritarios al detener ilegalmente a diputados federales y a simpatizantes del movimiento para evitar que obtuvieran pruebas del fraude. Es decir, el objetivo era ganar ”aiga sido como aiga sido” al más puro estilo de Madrazo en Tabasco en el 2000 o Calderón en el 2006.
Así, sea como sea, es momento de que los dirigentes del movimiento se detengan por un instante y se pregunten ¿Por qué los ciudadanos siguen vendiendo su voto? ¿Por qué no ha llegado el mensaje claro y contundente de que la venta de su voto es vender su futuro y la de los suyos? Y aquí queda, como guante a la mano, el llamado de la Presidenta de México, “regresar a casa por casa para informar a la ciudadanía” regresar a los inicios del movimiento, llegar hasta el rincón más lejano del país e informar al Pueblo. No se puede perder todo eso, no se puede perder la esencia del movimiento.
Si las redes sociales tienen algún impacto, lo único que existe para contrarrestarlo es la plática directa con el Pueblo, el informarle, el recibir directamente del Pueblo su sentir y sus dudas, sus cuestionamientos; platicar e informar; y aquellos que están en las redes sociales, realizar nuevamente el trabajo de informar, no para obtener una monetización de sus páginas, sino para informar y contrarrestar a aquellos que desinforman y mienten, regresar al dicho de “benditas redes sociales”.
Todos, desde la trinchera en que estén, deberán informar y continuar con el movimiento, no se puede pensar que con la aceptación que tiene la Presidenta de México alcanza para obtener triunfos. Se debe seguir trabajando como si estuviéramos en 2014, iniciando el movimiento partidario.