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La CDMX da un paso histórico por el derecho al cuidado

La CDMX da un paso histórico por el derecho al cuidado

Por Pablo Quintero

La Ciudad de México acaba de aprobar una de las reformas sociales más importantes de los últimos años. El Congreso capitalino avaló la nueva Ley del Sistema de Cuidados, una iniciativa que busca reconocer algo que durante décadas fue invisibilizado: cuidar también es trabajo y debe ser una responsabilidad compartida entre el gobierno, las familias, la comunidad y el sector privado.

Esta nueva ley representa un cambio profundo en la forma en que la capital entiende los cuidados. Ya no se trata únicamente de apoyar a ciertos sectores vulnerables, sino de reconocer que todas las personas, en algún momento de su vida, necesitan cuidar o ser cuidadas. Desde niñas y niños hasta personas adultas mayores, personas con discapacidad o quienes enfrentan enfermedades, el cuidado se convierte ahora en un derecho humano garantizado por el Estado.  

Uno de los puntos más relevantes de esta legislación es que pone sobre la mesa una realidad que millones de mujeres viven todos los días: la enorme carga de trabajo doméstico y de cuidados que históricamente ha recaído sobre ellas sin reconocimiento económico ni social. La ley busca reducir esa desigualdad mediante políticas públicas que redistribuyan estas tareas y permitan construir relaciones más equitativas dentro de los hogares y la sociedad.  

En términos prácticos, el nuevo Sistema de Cuidados permitirá crear y fortalecer centros de atención para infancias, personas mayores, personas con discapacidad y personas en situación vulnerable. Además, se contemplan espacios de apoyo para quienes dedican gran parte de su tiempo a cuidar a otros, incluyendo programas de descanso, capacitación, profesionalización y acompañamiento emocional.  

Otro aspecto clave es que la ley busca combatir la llamada “pobreza de tiempo”, una problemática que afecta principalmente a las personas cuidadoras. Muchas veces, quienes cuidan no tienen tiempo para estudiar, trabajar, descansar o incluso atender su propia salud. Por ello, la legislación plantea impulsar esquemas laborales más flexibles, licencias de maternidad y paternidad más incluyentes, así como mecanismos que ayuden a equilibrar la vida personal y laboral.

La ley también establece la creación de un padrón de personas cuidadoras y programas de apoyo para quienes realizan cuidados de tiempo completo, especialmente en casos de personas con necesidades intensas de atención. Esto significa que el trabajo de cuidados comenzará a tener mayor reconocimiento institucional y social en la capital.  

Además, la reforma incorpora principios fundamentales como igualdad de género, accesibilidad, inclusión, interculturalidad y no discriminación, lo que permitirá que los servicios de cuidado se adapten a las distintas realidades sociales de la ciudad.

Otro punto importante es que las alcaldías estarán obligadas a destinar presupuesto específico para fortalecer estos servicios y ampliar su cobertura en cada demarcación. La intención es que el acceso al cuidado no dependa de la situación económica de las familias, sino que exista una red pública y comunitaria capaz de responder a las necesidades de la población.  

La aprobación de esta ley coloca a la Ciudad de México como una de las entidades más avanzadas del país en materia de derechos sociales y bienestar. Más allá de la creación de nuevos programas, la reforma representa un cambio cultural: reconocer que cuidar sostiene la vida, la economía y el funcionamiento de toda la sociedad.

Para millones de capitalinos, especialmente mujeres, madres trabajadoras, personas adultas mayores y familias cuidadoras, esta nueva legislación podría significar más apoyo institucional, mejores servicios y una mejor calidad de vida. La Ciudad de México comienza así una nueva etapa donde el cuidado deja de verse como una obligación individual y pasa a convertirse en una prioridad pública.