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  • hace 2 horas
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“No nos intimidamos”, rechaza Díaz-Canel amenazas de Trump y afirma que Cuba defenderá su soberanía

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su país no se dejará intimidar ante declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que podría tomar la isla, y reiteró que están preparados para defender su soberanía ante cualquier eventual agresión, aunque insistió en que, tanto el pueblo cubano como su Gobierno, buscan únicamente la paz.

Durante una entrevista con la periodista Kristen Welker, el mandatario calificó como “agresiva” la retórica emprendida contra la isla por parte del propio Trump y de funcionarios estadounidenses, y señaló que Cuba mantiene una histórica desconfianza hacia Washington, por lo que destacó que la isla ha defendido su independencia durante más de un siglo y que no está dispuesta a renunciar a los logros alcanzados tras la Revolución.

En ese sentido, enfatizó que Cuba es un país que apuesta por la paz, la cooperación y el entendimiento entre naciones, pero advirtió que responderá en caso de una agresión. Indicó que existe una preparación permanente para la defensa, basada en una doctrina que calificó como “totalmente defensiva”, conocida por la participación de todo el pueblo en la protección del territorio.

“Si llegara el momento, no creo que haya justificación para que los Estados Unidos provoquen una agresión a Cuba o para que los Estados Unidos traten de dar un golpe quirúrgico o el secuestro de un presidente en Cuba.  Si se produjera, hay combate, hay pelea.  Nos defenderemos, y si nos toca morir, moriremos, porque como dice nuestro Himno Nacional: ‘Morir por la Patria es vivir’”, dijo.

Díaz-Canel aseguró que está dispuesto a “morir por la Revolución”, descartó la posibilidad de dimitir por presiones externas y afirmó que cualquier decisión sobre el liderazgo del país corresponde únicamente al pueblo cubano.

“Si el pueblo cubano entiende que soy incapaz, que no estoy a su altura, que no lo represento, ese es el que tiene que decidir si yo debo estar en la dirección, u ocupando el cargo de Presidente o no”, aseveró.

En materia económica, el presidente calificó como injusto el bloqueo energético impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la isla, y destacó la ayuda enviada por el Gobierno de Rusia.

“Este barco que ha llegado tampoco es para tener falsas expectativas, aunque es una ayuda importante en un momento como este, que reconocemos, pero solo cubre la tercera parte de la demanda de combustible de un mes en Cuba.  O sea, tampoco ahora podemos creer que esto salvó ya la situación”, advirtió.

Reconoció que la falta de combustible representa un desafío crítico para la economía del país, pero aseguró que el Gobierno ha puesto en marcha una estrategia para enfrentar la crisis energética.

Explicó que Cuba busca reducir su dependencia de importaciones mediante el aumento de la producción de petróleo nacional, el desarrollo tecnológico para refinar crudo pesado y el impulso a energías renovables, así como medidas de eficiencia energética. Señaló que, aunque la situación sigue siendo compleja, el país podrá resistir.

“Ahora, para nosotros, bienvenida sea la ayuda de Rusia, la ayuda de China, la ayuda de Vietnam, la ayuda de México, la ayuda de otros países”, afirmó.

El mandatario también defendió el sistema político cubano y aseguró que su Gobierno realiza de manera constante evaluaciones internas y ajustes para mejorar la situación económica y social del país, aunque rechazó que la crisis que enfrenta la población sea consecuencia del sistema político vigente.

Reiteró que las dificultades que viven los cubanos, como la escasez y las carencias en la vida cotidiana, tienen como causa principal el bloqueo impuesto por Estados Unidos, al que calificó como el más prolongado y severo de la historia. Señaló que estas sanciones no solo afectan a Cuba, sino que también tienen un alcance internacional, al limitar la inversión extranjera, el comercio y las relaciones financieras con otros países.

Díaz-Canel subrayó que, pese a este contexto, el sistema político cubano ha sido respaldado por la población a través de consultas populares y referendos, y afirmó que está enfocado en garantizar la justicia social y el bienestar de la ciudadanía. Asimismo, insistió en que las restricciones derivadas del bloqueo han impedido un desarrollo económico pleno.

Asimismo, reconoció que, aunque Cuba puede comerciar con otras naciones, enfrenta múltiples limitaciones debido a la aplicación de leyes estadounidenses que sancionan a empresas y actores internacionales que mantienen vínculos con la isla, lo que complica aún más su situación económica.

Respecto a las conversaciones con autoridades estadounidenses, Díaz-Canel señaló que es posible avanzar en un acuerdo, aunque advirtió que el proceso será complejo debido a la desconfianza histórica entre ambos países.

El mandatario cubano señaló que su Gobierno mantiene una disposición permanente al diálogo y a construir una relación “civilizada” con Washington, basada en el respeto mutuo, la igualdad y sin imposiciones. Subrayó que para lograr avances es indispensable que ambas partes tengan voluntad política, capacidad de escucha y reconocimiento recíproco.

No obstante, Díaz-Canel explicó que existen obstáculos importantes, entre ellos la histórica política hostil de Estados Unidos hacia Cuba y el incumplimiento de acuerdos previos por parte de Washington, lo que ha generado desconfianza.

A pesar de ello, el presidente cubano expresó confianza en que el diálogo puede abrir espacios de cooperación en diversas áreas, como el combate al narcotráfico, el terrorismo y el crimen transnacional, así como en temas migratorios, económicos, culturales y de salud.

Finalmente, destacó el potencial para fortalecer los vínculos entre ambos pueblos, facilitar el intercambio y permitir una mayor participación de empresarios estadounidenses en Cuba, así como mejorar las condiciones para la comunidad cubana residente en Estados Unidos.