Desde el siglo XVI y hasta el México independiente, cada 13 de agosto las autoridades virreinales conmemoraban la consumación de la conquista con la caída de Tenochtitlan, ocurrida ese día de 1521. Hoy, a más de 500 años de esos hechos, grupos de derecha buscan resucitar una marcha en favor de la conquista bajo un discurso conservador.

De acuerdo con La Jornada, en redes sociales grupos afines a la derecha han promovido la realización del evento el próximo 15 de agosto. Entre las organizaciones participantes, según los carteles difundidos por los organizadores, se encuentran México Hispano, Aztecorum, Cuauhocelocalli, Youalli Ehécatl Promoción Cultural, Templo San Hipólito y Somos Nómadas.
La convocatoria de 2026 también ha sido difundida por el comité local de la organización de extrema derecha Unión Nacional Sinarquista y por el Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta, de origen español. Sin embargo, hay algunos conjuntos que lo recrean de manera de afición histórica.

El Círculo extendió la invitación al paseo “en la Ciudad de Méjico”, con el que, según su mensaje, “no sólo enarbolamos el estandarte del legítimo rey, sino que también pedimos por las almas de todos los mártires de la Conquista, aquellos que nos han legado al Dios verdadero y al justo Rey”.

El evento fue recreado en 2021, como un evento con poca afluencia, hecho para conmemorar los 500 años de la caída de Tenochtitlan a manos de las tropas de Hernán Cortés, un hecho que simbolizaba la sumisión de los territorios novohispanos a la Corona española y que se celebraba en ciudades como México y Lima, Perú.
La presidenta Claudia Sheinbaum desestimó la invitación realizada por grupos afines a la derecha mexicana para participar en una conmemoración a favor de la conquista y de reivindicación de figuras como Hernán Cortés.
“No creo que les vaya muy bien. Se trata de la conmemoración de la conquista”, señaló. Recordó que en ocasiones anteriores sectores de la derecha han impulsado discursos hispanistas, como ocurrió con la presencia de figuras como Isabel Díaz Ayuso, y afirmó que “no les fue nada bien”. La declaración fue hecha durante la conferencia matutina realizada en Morelos.

Desde 1528 y hasta la Independencia, los días 12 y 13 de agosto se celebró en la Ciudad de México la caída de Tenochtitlan ante Hernán Cortés y la festividad de San Hipólito.
El paseo del pendón fue una ceremonia instaurada en las ciudades hispánicas durante el periodo virreinal para conmemorar acontecimientos vinculados con la Corona española. Cada 13 de agosto, desde el siglo XVI (1528), la Ciudad de México realizaba esta celebración para recordar la caída de Tenochtitlan en 1521. En 1697, el viajero Giovanni Gemelli la describió como “la mayor que se hace en México”, en memoria de la conquista de la ciudad.
La ceremonia iniciaba desde la víspera con el traslado del estandarte real, símbolo de la autoridad del monarca español. El pendón era llevado en una procesión solemne por las principales autoridades civiles y religiosas, además de integrantes de las élites locales, como una representación pública de la lealtad a la Corona. Saliendo del entonces palacio Virreinal (hpy Palacio nacional), al templo de san Hipólito.

El caso de la Ciudad de México tenía una relevancia especial, ya que no sólo recordaba la fundación de la nueva ciudad virreinal o una festividad religiosa, sino la conquista del territorio mexica. La tradición fue una de las primeras de su tipo en América y sirvió como modelo para otras celebraciones en los territorios novohispanos.
Registros históricos citados por la UNAM señalan que durante la ceremonia el ayuntamiento resguardaba un pendón asociado con Hernán Cortés, considerado el estandarte utilizado durante la conquista de México. Por ello, el acto otorgaba un papel central tanto a la figura del conquistador como al triunfo militar español sobre Tenochtitlan.
Con el paso del tiempo, el paseo del pendón se convirtió en una de las principales ceremonias públicas del orden virreinal, al combinar símbolos de poder político, religión y memoria de la conquista.
En 1810 las Cortes de Cádiz abolieron el Paseo del Pendón al considerar que no debía mantenerse una celebración de la conquista en un contexto de igualdad entre los habitantes del imperio. La ceremonia fue restablecida temporalmente durante el regreso al poder de Fernando VII.
Garrido señaló que, hacia la etapa de la Independencia, la festividad había adquirido un carácter ligado a los criollos que impulsaban cambios políticos y cuestionaban el dominio monárquico.