El Grupo de Copenhague, una red internacional creada en el marco del Convenio Macolin del Consejo de Europa, emitió siete avisos amarillos por posibles riesgos relacionados con apuestas deportivas durante el Mundial 2026.
Aunque el organismo coordinó un operativo para monitorear posibles intentos de manipulación en los 104 partidos del torneo, la FIFA aseguró que no encontró evidencia de amaño en ninguno de los encuentros.
En colaboración con la FIFA Integrity Task Force, el Grupo desplegó una red integrada por 14 plataformas nacionales de más de 45 países para analizar el comportamiento de los mercados de apuestas, las variaciones en las cuotas y la información obtenida mediante inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) y monitoreo de redes sociales (SOCMINT).
Como parte del operativo, los 104 partidos fueron monitoreados y 15 quedaron bajo vigilancia reforzada, principalmente durante la última jornada de la fase de grupos.
Asimismo, el organismo realizó por primera vez un seguimiento permanente de los denominados mercados de predicción, plataformas en las que los usuarios pueden apostar sobre distintos acontecimientos deportivos, en ocasiones de forma anónima y mediante métodos de pago difíciles de rastrear.
Cabe recalcar que, de acuerdo con el Consejo de Europa, estos mercados representan un nuevo desafío para la detección de posibles intentos de amaño en eventos deportivos internacionales.
El Grupo de Copenhague aclaró que un aviso amarillo no significa que un partido haya sido manipulado, sino que únicamente identifica señales que justifican un análisis más profundo, como movimientos inusuales en las cuotas, información de inteligencia especializada o rumores detectados en redes sociales.
A pesar de que el informe completo aún no ha sido publicado, The Athletic reveló que uno de los encuentros señalados fue el partido inaugural entre México y Sudáfrica, particularmente por la tarjeta roja mostrada a Themba Zwane al minuto 84, cuando el conjunto azteca ya ganaba 2-0.
También destacó el empate 0-0 entre España y Cabo Verde, correspondiente a la primera jornada de la fase de grupos, en el que se registraron millones de dólares en apuestas a que la selección española no conseguiría la victoria.
No obstante, la FIFA Integrity Task Force sostuvo que el monitoreo realizado durante todo el torneo no detectó actividad sospechosa relacionada con apuestas ni indicios de manipulación de partidos.
En un comunicado, señaló que centralizó en tiempo real la información proveniente de operadores de apuestas y de los integrantes de la Fuerza de Tarea de Integridad para evaluar cualquier posible incidente.