El fiscal general de Texas, Ken Paxton, presentó este 11 de mayo una demanda contra Netflix por presuntamente recopilar y comercializar datos personales de sus usuarios, incluidos menores de edad, sin su consentimiento; además de diseñar el servicio para generar adicción a su contenido.
De acuerdo con un comunicado difundido por el propio Paxton, la fiscalía acusa a la plataforma de rastrear y registrar los hábitos de visualización, preferencias, dispositivos, redes domésticas, uso de aplicaciones y otros datos sensibles de comportamiento de los usuarios, información que habría sido compartida con corredores de datos y empresas de publicidad tecnológica para construir perfiles detallados de consumidores.
“Durante años, Netflix aseguró a los consumidores que no recopilaba ni compartía una gran cantidad de datos de usuarios. En realidad, Netflix es una empresa de registro de datos que graba y monetiza miles de millones de eventos de comportamiento —y ocasionalmente transmite películas [...] Cada interacción en la plataforma se convirtió en un punto de datos que revela información sobre el usuario. Este rastreo se aplicó no solo a las cuentas de adultos, sino también a los perfiles infantiles”, señala el documento.
Paxton agregó que los datos son esencialmente comercializados en “la red opaca” de las grandes empresas tecnológicas, obteniendo “miles de millones de dólares” cada año vendiendo en secreto información de sus consumidores.
Además, el gobierno de Texas señala que la plataforma diseñó funciones para mantener a los usuarios conectados durante largos periodos, mediante funciones diseñadas para manipular a los usuarios y llevarlos a “realizar acciones que Netflix desea”, como la función de reproducción automática, la cual aseguró, “crea un flujo continuo de contenido destinado a mantener a los usuarios, incluidos los niños, viendo durante largos periodos de tiempo”.
“Netflix ha construido un programa de vigilancia diseñado para recopilar ilegalmente y lucrar con los datos personales de los texanos sin su consentimiento, y mi oficina hará todo lo que esté en nuestro poder para detenerlo [...] No es la plataforma sin anuncios y apta para niños que afirma ser. En cambio, ha engañado a los consumidores mientras explota sus datos privados para ganar miles de millones. Continuaré trabajando para proteger a las familias texanas de las prácticas engañosas de las grandes empresas tecnológicas y garantizar que las corporaciones rindan cuentas conforme a la ley de Texas”, declaró el fiscal general.
La demanda fue presentada bajo la Ley de Prácticas Comerciales Engañosas de Texas (DTPA, por sus siglas en inglés). Entre las medidas solicitadas se encuentran frenar la “ilegal” recopilación y divulgación de datos, desactivar por defecto la reproducción automática en perfiles infantiles, así como imponer sanciones civiles y otras medidas cautelares contra la compañía.
El recurso judicial también cita declaraciones realizadas en 2020 por el entonces director ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, quien afirmó: “No recopilamos nada”, al diferenciar a la compañía de empresas como Amazon, Facebook y Google en materia de recopilación de datos.
Tras darse a conocer la demanda, las acciones de Netflix, con sede en Los Gatos, California, cayeron 1.3% durante la sesión del lunes tras el anuncio de la demanda.
El caso contra Netflix se suma a otros procesos judiciales recientes relacionados con el impacto de las plataformas digitales en menores de edad. El pasado 25 de marzo, un jurado de Los Ángeles declaró culpables a Meta y YouTube de generar adicción entre menores y dictaminó que fueron negligentes en el diseño y funcionamiento de sus plataformas, por lo que deberán otorgar a la demandante, una joven de 20 años, cerca de 3 millones de dólares por daños y perjuicios.
Tras nueve días de deliberación, el tribunal concluyó que la negligencia de las empresas fue un factor determinante en el daño sufrido por la demandante, identificada por las iniciales KGM, quien afirmó que el uso de redes sociales durante su niñez le generó una adicción a la tecnología y acrecentó sus problemas de salud mental.
De acuerdo con la resolución, las empresas actuaron con malicia, opresión o fraude y no emitieron las advertencias correspondientes sobre el peligro que representa su diseño o funcionamiento para las y los menores, lo que contribuyó al daño sufrido por la demandante.
Además, el tribunal determinó que Meta asumió el 70% de la responsabilidad por los daños sufridos, mientras que YouTube asumió el 30%.