Don Lemon, uno de los periodistas más reconocidos de la televisión estadounidense, fue arrestado el pasado 29 de enero por agentes federales, debido a su cobertura de una protesta contra los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en la iglesia Cities Church, en Minnesota.
Su detención se realizó en la ciudad de Los Ángeles, California, donde se encontraba como parte de su cobertura de los Premios Grammy, que se celebrarán el próximo 1 de febrero, de acuerdo con su abogado Abbe Lowell, quien aseguró es un hecho “sin precedentes”.
La cadena de noticias estadounidense, CNN, condenó la detención de su excolaborador y aseguró que la aprehensión levanta alertas sobre la validez de la Primera Enmienda y el derecho a la libertad de expresión.
“La Primera Enmienda en Estados Unidos protege a los periodistas que dan testimonio de noticias y acontecimientos conforme ocurren, garantizando que puedan informar libremente en el interés público, y los intentos del Departamento de Justicia por violar esos derechos son inaceptables. Daremos seguimiento cercano a este caso”, señaló la cadena en un comunicado tras el arresto de Lemon.
Por su parte, la alcaldesa de la ciudad de Los Ángeles, Karen Bass, condenó el arresto del periodista Don Lemon, al señalar que fue detenido por agentes federales únicamente por realizar su labor informativa durante una protesta que ingresó a una iglesia en Minneapolis. Bass subrayó que Lemon es un periodista reconocido internacionalmente y advirtió que la detención de comunicadores mientras cubren hechos de interés público representa una grave señal contra la libertad de prensa.
Bass también expresó preocupación por la detención de Georgia Fort, periodista y productora ganadora del Emmy, arrestada por cubrir el mismo evento. Afirmó que estos hechos muestran una escalada de acciones que vulneran la Primera Enmienda, por lo que informó que ya contactó al fiscal federal para conocer la situación legal de Don Lemon.