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Vamos México y la hipocresía de la derecha

Vamos México y la hipocresía de la derecha

Por Érika Ramírez
  • Fox cuestiona los programas sociales; a Vamos México, la fundación de su esposa, le aprueban millones de pesos de recursos públicos en Guanajuato

LA MEXICANA

Los neoliberales también lloran…

 

Dicen que el amor lo puede todo. En el caso de Vicente Fox y Marta Sahagún pudo contra el cotilleo de las redacciones, el político, el de las revistas del corazón y el de “las buenas conciencias” de la derecha conservadora que, empezando el nuevo siglo, acababa de llegar a Los Pinos prometiendo el cambio.

Pero aquella historia romántica también dejó una estela de dinero. Documentos del Congreso de Guanajuato consignan la aprobación de 15.5 millones de pesos para Fundación Vamos México, provenientes de recursos públicos del gobierno panista del estado de donde son oriundos los gorrioncillos Fox y Sahagún.

¿Cómo llegó hasta ahí? Para responder hay que volver a Los Pinos. Y a los documentos. Porque documentar también es construir memoria colectiva.

“No puede ser, él es católico”, corría el cuchicheo cuando la relación entre Fox y Sahagún dejó de ser un secreto.
Fox estaba divorciado civilmente de Lilián de la Concha desde 1991, aunque su matrimonio religioso continuaba vigente. Y el asunto no era menor: en septiembre de 1999, durante su carrera hacia la Presidencia, había enarbolado públicamente un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe. El episodio quedó documentado en expedientes del entonces Instituto Federal Electoral (IFE) y del Tribunal Electoral.

Contra los murmullos, los cuestionamientos religiosos y “las buenas conciencias”, el amor triunfó. 

El 2 de julio de 2001, exactamente un año después de ganar la elección presidencial, Fox y Sahagún se casaron por lo civil. Y 84 días después inició actividades Fundación Vamos México, encabezada por Marta Sahagún, quien apenas tres meses antes había dejado la vocería de la Presidencia y era ya esposa del Presidente de México. De ella hasta se llegó a decir que era quien mandaba en Los Pinos.

Al día siguiente de iniciar actividades filantrópicas, Marta Sahagún se reunía en la casa presidencial con las y los titulares de los 32 sistemas estatales DIF. Después vino el cantante inglés Elton John a presentarse en el Castillo de Chapultepec, en un acto recaudatorio con mesas onerosas. Las chequeras se abrieron.

La hemeroteca periodística deja ver la velocidad y dimensión de aquella recaudación. Recién nacida, con apenas 98 días de actividades al concluir 2001, Vamos México reportó 71 millones 990 mil pesos en donativos. En 2002 fueron 81 millones 266 mil 839 pesos y, en 2003, alrededor de 142 millones de pesos. Y aquello apenas era el principio.

En 2008, durante una revisión legislativa de la documentación de Vamos México, el diputado Juan Guerra informó que entre 2001 y 2006 la fundación recibió 527 millones 928 mil 650 pesos en donativos en efectivo.

No podemos afirmar que los empresarios donaron porque Marta Sahagún fuera esposa del presidente. Pero tampoco podemos fingir que era una ciudadana cualquiera pasando la charola.

Sahagún ya había demostrado sus habilidades para las relaciones públicas con la crema y nata del empresariado mexicano y para movilizar cuantiosos recursos hacia la organización que encabezaba.

Dos décadas después, los registros vuelven a dar de qué hablar.

En Guanajuato aparece el Fideicomiso de Administración e Inversión para financiar obras, infraestructura, proyectos y acciones prioritarias en materia de Desarrollo Social y Seguridad Pública (FIDESSEG).

Documentos alojados por el Congreso estatal consignan 15.5 millones de pesos aprobados para Fundación Vamos México correspondientes a 2021 y 2022, es decir, durante el gobierno del panista Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. 

El fideicomiso no ha estado exento de controversia. Desde el Congreso de Guanajuato, legisladores de oposición cuestionaron la transparencia en el ejercicio de sus recursos. En 2023, se presentó una solicitud de acceso a la información para conocer el destino de recursos otorgados a distintas organizaciones. De acuerdo con el registro legislativo, la Unidad de Transparencia y Archivos del Poder Ejecutivo respondió que información correspondiente a los ejercicios 2021, 2022 y 2023 se encontraba clasificada como reservada.

Y hay algo más directamente relacionado con Vamos México.
En documentación de fiscalización alojada por el propio Congreso se establece que “no se atendieron las recomendaciones” correspondientes a diversos rubros. Entre ellas aparece expresamente el numeral 012, “relativo a acuerdo CTFIDESSEG 23/25.08.2022–Fundación Vamos México, A.C.”

El señalamiento forma parte del expediente público de fiscalización de esos recursos. Por sí mismo no demuestra una irregularidad atribuible a la fundación, pero tampoco es un dato que deba omitirse: hubo una recomendación específicamente relacionada con el acuerdo de Vamos México y, según la documentación legislativa, no fue atendida.

Hay una dificultad adicional para reconstruir hoy esta historia documental. El portal de Desarrollo Social del Gobierno de Guanajuato, donde se alojaron listados y expedientes del FIDESSEG, actualmente no permite acceder a esa información.

A ver, compruébelo usted mismo: https://desarrollosocial.guanajuato.gob.mx/

Por ello, para esta investigación se toman como cifra comprobable los 15.5 millones de pesos consignados en los expedientes accesibles del Congreso de Guanajuato, y no cantidades mayores que aparecen referidas en otros registros, pero cuyos documentos originales no es posible consultar directamente.

Dos décadas después de aquella extraordinaria recaudación, Vicente Fox aparece en el debate político cuestionando la entrega de recursos públicos mediante los programas sociales de la Cuarta Transformación y declarando: “A la gente hay que darle preparación, no dinero para que esté de huevón”.

La contradicción resulta inevitable.

Financiar proyectos de una asociación civil y entregar directamente apoyos mediante programas sociales no son jurídicamente lo mismo. Pero la comparación política deja una pregunta: ¿La entrega de recursos públicos es mala solamente cuando los reciben otros?

El escritor Carlos Monsiváis dejó una frase que el presidente Andrés Manuel López Obrador recuperaría en distintas ocasiones durante sus conferencias mañaneras: “La derecha sólo tiene como doctrina la hipocresía”.

Y la memoria nos permite armar el rompecabezas.

El Fox que enarboló el estandarte de la Virgen; el que llegó a Los Pinos prometiendo el cambio y hablando de “tepocatas” y “víboras prietas”; el que hoy cuestiona los programas sociales y puede sentarse con Alejandro “Alito” Moreno, dirigente del partido que prometió sacar del poder, para llamarlo valiente.

También está Vamos México. La fundación que inició actividades apenas 84 días después del matrimonio de Fox y Sahagún; la que recaudó millones durante el sexenio foxista y la que, dos décadas después, vuelve a aparecer en documentos oficiales vinculada con recursos públicos del gobierno panista de Guanajuato.

Quizá Vicente Fox debería responder: ¿Por qué el dinero público es cuestionable cuando llega directamente a la población, pero no cuando llega a la fundación de su esposa?

Esto explica, otro poco, por qué los neoliberales también lloran…