La reciente detención de "El Botox", líder extorsionador en Michoacán, ejemplifica el cambio en el modelo de seguridad pública que ha logrado el aparato de seguridad mexicano con sus nuevas capacidades.
En poco más de un año, se logró terminar el viraje de la contención de la violencia hacia la irrupción en las redes criminales mediante la inteligencia policial, naval y militar fusionada. Mientras en décadas pasadas las capturas derivaban en tiroteos masivos y en el exterminio de los “objetivos prioritarios”, los operativos actuales priorizan la geolocalización y el cerco judicial, para atacar a las redes de extorsión y logística con un uso mínimo de la fuerza.
Esta irrupción reduce el valor de la presunta protección que estos grupos pueden dar a sus miembros o a los actores económicos formales, degradando el valor de la extorsión como una estrategia de control territorial de la violencia organizada.
La reducción de la letalidad en las detenciones de los objetivos prioritarios es producto de la conexión entre distintas partes del aparato de seguridad mexicano que es más robusta que antes. Durante el calderonato, casi la mitad de los objetivos prioritarios —incluyendo a Arturo Beltrán Leyva y Heriberto Lazcano— terminaron abatidos en una guerra de eliminación.
El peñanietismo se caracterizó por un desborde y descontrol de las instituciones debilitadas y corrompidas durante el calderonato. Bajo la administración de López Obrador, la letalidad para estos objetivos de alto perfil se redujo y se limitó a incidentes reactivos o "topones", como los casos de "El Tigre" y "El Neto", donde las fuerzas de seguridad respondieron a agresiones directas sin buscar la confrontación armada.
En el periodo 2024-2026, la estrategia se define por la fusión de inteligencia y la articulación judicial. La neutralización de objetivos como "El Pelón" se realizó sin disparos. La transferencia de 37 capos a Estados Unidos en enero de 2026 (ya suman 92 en todo el sexenio) confirma se cuenta con la capacidad para capturar vivos a líderes de alta peligrosidad, haciendo un uso proporcional y defensivo de la fuerza, lo que reduce el costo social y fortalece la cadena de justicia.