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  • hace 20 horas
  • 14:05
  • SPR Informa 6 min

Mundial 2026 no despega en EEUU; hoteleros reportan baja demanda en 11 ciudades sede

La expectativa por el Mundial 2026 ha comenzado a generar inconformidad en algunos sectores de Estados Unidos, ante una realidad inesperada: hoteles vacíos, reservas por debajo de lo proyectado y crecientes dudas sobre el verdadero impacto económico del torneo. 

A menos de un mes del arranque de la Copa del Mundo organizada por México, Estados Unidos y Canadá, empresarios hoteleros estadounidenses advierten que el evento, hasta ahora, no está generando la derrama prometida en varias de las ciudades sede.

De acuerdo con el Informe sobre las Perspectivas Hoteleras para la Copa Mundial de la FIFA 2026, elaborado por la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), el 80% de los hoteleros estadounidenses en 11 ciudades sede del Mundial afirman que las reservas están por debajo de las previsiones iniciales.

Los mercados en cuestión son: Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Filadelfia, San Francisco y Seattle.

Además, entre el 65% y el 70% de los encuestados indicaron que las barreras para obtener visados ​​y las preocupaciones geopolíticas están frenando significativamente la demanda internacional, siendo los principales factores para la limitación de los viajes relacionados con la Copa del Mundo.

El estudio también señaló que la sobreasignación de habitaciones por parte de la FIFA creó una señal de demanda inicial artificial, la cual se ha reajustado. En este sentido, el 50% de los encuestados en los mercados anfitriones registraron liberaciones importantes de habitaciones reservadas.

Finalmente, el informe revela que las políticas estatales y locales de última hora están incrementando los costos y ejerciendo presión sobre los viajeros durante un período crítico de reservas.

Ante este panorama, muchos hoteles están reajustando sus estrategias o suspendiendo las inversiones en actividades específicas para la Copa Mundial, colaboraciones con marcas y renovaciones temporales. 

Este fenómeno resulta llamativo en contraste con Qatar 2022 pues, aunque el país árabe fue duramente cuestionado antes del torneo por su falta de tradición futbolera, dimensiones reducidas e incluso capacidad hotelera limitada, logró convertir el Mundial en un fenómeno turístico global.

Previo al torneo, Qatar aceleró la construcción de hoteles, departamentos, villas temporales, cruceros y campamentos para aficionados con el objetivo de atender la llegada masiva de visitantes. Entre 2011 y 2021, el país prácticamente triplicó su capacidad hotelera, al pasar de menos de 10 mil habitaciones a cerca de 29 mil, además de habilitar miles de espacios temporales para el evento. 

Durante la Copa del Mundo de 2022, Qatar recibió alrededor de 1.18 millones de visitantes internacionales y registró estadios con una ocupación promedio superior al 96%, mientras el sector hotelero experimentó ingresos récord impulsados por la demanda turística mundial. 

Incluso con críticas por los altos costos y problemas de alojamiento, el torneo consiguió proyectar la imagen de Qatar como destino internacional y detonó un auge turístico regional que también benefició a ciudades vecinas como Dubái.

Este fenómeno en EEUU revive el debate sobre cómo los grandes eventos deportivos se han transformado en espectáculos cada vez más exclusivos y orientados al negocio, donde las ganancias suelen concentrarse en unos cuantos actores ligados a la FIFA, patrocinadores y cadenas comerciales, mientras que el acceso para aficionados comunes se vuelve más complicado por los altos costos.

Cabe señalar que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, generó polémica tras bromear sobre los precios de reventa para la final del Mundial. Durante un foro del Milken Institute, el pasado 6 en mayo, Infantino aseguró que personalmente llevaría un hot dog y un refresco a cualquier aficionado que pagara dos millones de dólares por un boleto para la final. 

Aunque señaló que esos precios reflejan el frenesí del mercado estadounidense para grandes eventos, sus declaraciones reavivaron las críticas sobre el encarecimiento extremo del futbol y la creciente distancia entre el espectáculo y los aficionados.