Un jurado federal en Estados Unidos ordenó el 5 de febrero a Uber pagar 8.5 millones de dólares (aproximadamente 147 millones de pesos) tras declararla responsable de un asalto sexual cometido por un conductor de la plataforma en Tempe, Arizona, en noviembre de 2023, informó la corte federal de Phoenix.
Se trata del primer fallo en un juicio relacionado con presuntas agresiones sexuales de conductores de Uber, aunque existen alrededor de 3,000 demandas similares consolidadas en tribunales federales de todo el país.
La demanda fue presentada por Jaylynn Dean, quien denunció haber sido violada por un conductor mientras regresaba a su hotel.
Durante el juicio, los abogados de Dean argumentaron que Uber promocionaba sus servicios como seguros para mujeres, pese a que había quejas previas y datos internos que indicaban un riesgo elevado de agresiones sexuales.
También señalaron que la empresa no verificó los antecedentes penales del conductor ni en Estados Unidos ni en su país de origen, y que no ofrecía opciones de elegir conductoras mujeres ni sistemas de grabación dentro de los vehículos.
En respuesta, Uber sostuvo que los conductores son contratistas independientes y no empleados, y que por tanto no debía ser considerada responsable de sus acciones. Además, afirmó que el encuentro había sido consensuado, aunque el conductor admitió ante la corte que la pasajera estaba demasiado ebria para otorgar consentimiento.
Tras el incidente, la empresa despidió al conductor por violar sus normas internas que prohíben mantener relaciones sexuales durante un viaje activo.
El jurado, integrado por nueve personas que deliberaron durante casi tres días, determinó que Uber era responsable por “autoridad aparente”, pero no por negligencia ni defectos de diseño, y la empresa no fue condenada a pagar daños punitivos. Uber anunció que planea apelar la decisión y aseguró que sigue invirtiendo en la seguridad de las pasajeras, con medidas como el botón de emergencia en la app, verificación con PIN y un programa piloto que permite a conductoras y pasajeras optar por no ser emparejadas con hombres.
El caso refleja un problema más amplio en la plataforma: entre 2017 y 2022, Uber recibió más de 400,000 denuncias de agresión sexual o conducta sexual inapropiada en Estados Unidos, un nivel mucho más alto de lo que la empresa había hecho público.
Internamente, Uber desarrolló herramientas para mejorar la seguridad, incluyendo algoritmos de emparejamiento, grabación de video obligatoria y emparejamiento de pasajeras con conductoras. Sin embargo, retrasó o no exigió la adopción completa de estas medidas y no advirtió suficientemente a los pasajeros sobre los riesgos, priorizando la expansión de la base de usuarios y protegiendo su modelo de negocio que clasifica a los conductores como contratistas independientes, lo que reduce costos y supervisión directa sobre su actividad.
Sarah London, abogada que representa a Dean, calificó el fallo como una “victoria” para la víctima y dijo que valida “a los miles de sobrevivientes que han denunciado, asumiendo grandes riesgos personales, para exigir que Uber rinda cuentas por priorizar el lucro sobre la seguridad de los pasajeros”.
Actualmente, Uber enfrenta miles de demandas similares en Estados Unidos, incluidas 550 presentadas en 2022 en California por agresiones sexuales de conductores a pasajeras, lo que refleja un patrón de denuncias y un escrutinio creciente sobre la seguridad de la plataforma.