El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso este 5 de febrero trabajar en un nuevo tratado de armas estratégicas con la Federación Rusa, tras la expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como START III, que venció este jueves.
Trump publicó en la red Truth Social que, en lugar de extender el Nuevo START —al que calificó como un acuerdo mal negociado y presuntamente violado—, “debería hacerse que expertos nucleares estadounidenses trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”.

Por su parte, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó en conferencia de prensa que el mandatario republicano “quiere que nuestros expertos nucleares trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”, y añadió que “eso es lo que Estados Unidos seguirá discutiendo con los rusos”.
El START III fue firmado el 8 de abril de 2010 por Dmitri Medvédev y Barack Obama, y fue prorrogado sin condiciones previas por cinco años en febrero de 2021.
Este acuerdo establece límites centrales en el desarrollo de armas hasta 700 misiles balísticos, 1,550 ovijas nucleares y 800 lanzadores de misiles balísticos intercontinentales.
De acuerdo con información oficial, el tratado contiene procedimientos detallados que rigen “la conversión y eliminación de las armas estratégicas ofensivas, el establecimiento y funcionamiento de una base de datos con la información requerida por el tratado, las medidas de transparencia, el compromiso de no interferir con los medios técnicos nacionales de verificación, el intercambio de información telemétrica, la realización de inspecciones in situ y el funcionamiento de la Comisión Consultiva Bilateral (CCB)”.
Se trata del único documento vigente entre ambas potencias en materia de control de armas y su no renovación significaría el inicio de una nueva etapa armamentística que dejaría “un mundo más peligroso”, de acuerdo con altos funcionarios rusos.
Moscú ha reiterado desde septiembre de 2025 su disposición a renovar el tratado START III para evitar una nueva carrera armamentista y mantener la previsibilidad estratégica. Aunque Donald Trump calificó inicialmente la propuesta como positiva, después dejó abierta la posibilidad de que el acuerdo expire y planteó negociar un nuevo tratado con más actores, lo que ha complicado su renovación.
Rusia afirma no haber recibido una respuesta oficial de Washington y señala que la nueva administración busca redefinir la política de seguridad heredada. Analistas apuntan a desacuerdos clave: Estados Unidos quiere incluir a China, que se niega a participar, mientras Rusia propone sumar a Francia y Reino Unido, algo que Washington podría rechazar. En este contexto, actores internacionales han llamado a preservar el tratado en favor de la estabilidad global.
El Papa León XIV pidió no abandonar el tratado, al considerarlo un instrumento clave para contener la proliferación nuclear y evitar una nueva carrera armamentista, y llamó a garantizar un seguimiento eficaz en favor del desarme y la confianza mutua.

China expresó su respaldo a la propuesta rusa de prolongar el acuerdo y sostuvo que no es justo ni razonable exigir su incorporación a las negociaciones, al señalar que su capacidad nuclear no es comparable con la de Estados Unidos. Hasta ahora, Washington no ha fijado una postura pública, lo que deja a Rusia y Estados Unidos sin un marco de control de armas por primera vez en más de medio siglo.