Diversos medios internacionales han informado en las últimas semanas sobre el brote de un virus no identificado en la Franja de Gaza, en un contexto marcado por el colapso del sistema sanitario y una profunda crisis humanitaria que afecta a la población.
De acuerdo con reportes de prensa internacional y testimonios de personal médico local, se han registrado numerosos casos de pacientes con fiebre alta, tos persistente, dificultad para respirar y neumonía. Los informes señalan que el agente causante no ha sido identificado oficialmente como un virus nuevo, aunque se trataría de una infección respiratoria de rápida propagación.
Las mismas fuentes advierten que la destrucción de hospitales, la escasez de medicamentos, el hacinamiento en refugios, la falta de agua potable y la desnutrición están agravando el impacto de enfermedades que, en condiciones normales, podrían ser tratables dentro de un sistema de salud funcional.
Las autoridades sanitarias de Gaza han reconocido que, debido a la limitada capacidad de pruebas diagnósticas y la falta de equipos médicos, no han podido identificar el virus que ha provocado un aumento de hasta 200 por ciento en las admisiones a salas de emergencia. “Casi todos los hogares tienen a alguien infectado”, declaró Mohammed Abu Salmiya, director del hospital al-Shifa.
Medios internacionales también han documentado casos de víctimas infantiles, como el de Mariam, una niña de ocho años que murió tras presentar síntomas respiratorios severos. Reportes señalan que, tras meses de hambruna y el colapso del sistema de salud, el sistema inmunológico de la población se encuentra debilitado, haciendo que enfermedades rutinarias resulten fatales, mientras agencias humanitarias reiteran el llamado urgente a permitir el ingreso de ayuda médica.