Tras décadas de ser criticada como un "símbolo vacío" de la élite global, la Met Gala ha adquirido este año un componente político debido al papel protagónico de Jeff Bezos y Lauren Sánchez como presidentes honorarios y patrocinadores principales, con el desembolso de 6 millones de dólares.
Para los trabajadores de las empresas de Bezos la Gala es un "lavado de imagen", el intento de comprar un estatus de realeza cultural para una figura cuya riqueza proviene de la explotación laboral.
Desde hace más de 20 años los trabajadores denuncian abusos y explotación en los centros de distribución de Amazon, despidos por intentos de sindicalización, monitoreos segundo a segundo de sus actividades, lo que puede culminar en penalizaciones por ir al baño o detenerse a beber agua. Informes de abril de 2026 indican que estos almacenes mantienen tasas de lesiones graves de 6.6 por cada 100 trabajadores, casi el doble que el resto de la industria logística.
En enero de 2026 Amazon emprendió la purga de 16,000 empleados administrativos y operativos, bajo una estrategia agresiva de sustitución por agentes de Inteligencia Artificial para maximizar márgenes de beneficio.
La indignación ha tomado formas visuales y disruptivas en todo Manhattan, por ejemplo la proyección de un video en la fachada del penthouse de Bezos en la Quinta Avenida protagonizado por Mary Hill, una trabajadora de 72 años del almacén de Amazon en Raleigh. En el video, Hill narra las extenuantes jornadas y la falta de empatía de la corporación, llevando el rostro de la precariedad directamente a la ventana del magnate.
Simultáneamente, las calles de Nueva York se han cubierto de carteles con leyendas como: "La Met Gala de Bezos: es patrocinada con la explotación laboral”. El mismo lunes 4 de mayo, a pocas cuadras de distancia del Museo Metropolitano, un colectivo de empleados de Amazon y Whole Foods llevó a cabo el "Baile sin Multimillonarios".
Estas expresiones buscan exponer la hipocresía de Bezos patrocinando un evento cuya entrada cuesta 75,000 dólares, cifra que un trabajador promedio de un almacén tendría que laborar más de dos años sin gastos para costear un solo asiento en esa cena.