La Policía Británica anunció este 22 de mayo que investigará acusaciones de conducta sexual inapropiada en contra de Andrew Mountbatten-Windsor.
A través de un comunicado, la Policía de Thames Valley informó que, aunado a las pesquisas por mala conducta en el ejercicio de sus funciones públicas, “continúa la evaluación de las denuncias de que una mujer fue llevada a una dirección en Windsor en 2010 con fines sexuales”, las cuales apuntan contra el expríncipe.
“Nos hemos puesto en contacto con el representante legal de la mujer para confirmar que, si desea denunciar esto a la policía, se tomará en serio y se tratará con cuidado, sensibilidad y respeto por su privacidad y su derecho al anonimato”, detallaron las autoridades, quienes reconocieron “lo difícil que puede ser hablar de experiencias de esta naturaleza, y cualquier contacto con la policía se regirá por sus deseos, cuando y si se siente preparada y capaz de hacerlo”.
De acuerdo con el informe, tras la detención del hermano menor del rey Carlos III el pasado 19 de febrero, la Policía Británica ha mantenido una estrecha colaboración con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para obtener información adicional relacionada con la sospecha de la mala conducta y trabajan en coordinación con la Fiscalía de la Corona del Reino Unido.
Además, como parte de estas labores, se han entrevistado a varios testigos, de quienes no se confirmó la identidad.
Dicha investigación examina diversos aspectos de presuntas irregularidades tras la publicación de los archivos en virtud de la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein en Estados Unidos.
Al respecto, el subcomisario Oliver Wright, señaló que “la mala conducta en el ejercicio de funciones públicas es un delito que puede adoptar diferentes formas, lo que convierte esta investigación en una tarea compleja. meticulosamente con la gran cantidad de información recibida del público y de otras fuentes. Nos comprometemos a llevar a cabo una investigación exhaustiva de todas las líneas de investigación razonables, sin importar a dónde nos lleven”.
Además, instó a cualquier persona con información a ponerse en contacto con las autoridades.
“Continuaremos colaborando con el Consejo Nacional de jefes de Policía y otras fuerzas policiales para coordinar la respuesta policial nacional ante el caso Epstein. En este sentido, la Policía de Thames Valley apoya activamente a la policía nacional en el contacto con las víctimas y supervivientes de Epstein”, señala el documento.
Pese a que no se ha relevado la información relativa al posible mal ejercicio de sus funciones públicas, medios reportaron que la sospecha derivó de la última publicación de los archivos Epstein, en donde se expusieron correos electrónicos en los que el expríncipe presuntamente compartió datos confidenciales al delincuente fallecido en 2010.
De acuerdo con los reportes, la presunta información confidencial compartida por Andrés tenía que ver con la relación entre el Reino Unido y Hong Kong o Singapur en 2010, filtración que podría suponer un delito de conducta inapropiada en un cargo público.
Esto ya generó consecuencias en esa época para el exduque de York, quien en 2011 renunció como enviado comercial para promover los intereses comerciales británicos en otros países luego de que fuera duramente criticado por su relación con Epstein.
Sin embargo, la vinculación del exduque de York con el delincuente sexual, que en 2008 fue condenado por solicitar servicios de prostitución a una menor de edad, tiene una cartografía relacionada con abuso sexual y pederastia, que ha desbordado a la opinión pública tras la publicación de los archivos Epstein.
Esta controversia tiene que ver con una fotografía con Virgina Giuffre, víctima de Epstein y quien lo acusó de haber sostenido relaciones sexuales con ella en reiteradas ocasiones mientas era menor de edad.
Aunque el expríncipe declaró que la fotografía pudo haber sido falsificada, Giuffre, interpuso una demanda contra el expríncipe por agresión sexual y, a pesar de sostener que no la conocía, le pagó una cifra millonaria para revolver el caso.
La presión luego de que Virgina Giuffre se quitara la vida en 2025 derivó en que Carlos III lo despojara de sus títulos nobiliarios, por lo que pasó de ser el príncipe Andrés a Andrés Mountbatten-Windsor, además inició el proceso de desalojo de su propiedad real en Windsor.