La entrada en funciones de los nuevos ministros, o de la Nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha traído diversos comentarios, críticas y hasta noticias falsas sobre sus integrantes que no dejan de ser una reacción de aquellos que, por lógica, no están de acuerdo con la democratización de este Poder de la Unión.
Desgraciadamente, aquellos que no son abogados, son los que critican, como si ellos fueran los expertos en el Derecho, se habla de errores que han cometido algunos ministros al momento de argumentar su postura, pero lo más grave es que algunos abogados también critican esos errores, pero demuestra que no escucharon de forma integral o completa las intervenciones de aquellos ministros y sólo se dejan llevar por una fracción de segundos de intervención, dejando ver también, que el profesionalismo que todo estudioso del Derecho debe de tener, pues simplemente carecen de él.
Aquellos que seguimos las sesiones, pudimos entender con claridad qué es lo que estaban argumentando, y que, si bien existió algún error, por no señalar con claridad que se proponía el sobreseimiento de las demandas que solicitaban la inaplicabilidad de diversos artículos de una ley, esto en nada afecta su desempeño.
Es evidente que el racismo, el clasicismo, e incluso la envidia, ha llegado a un sector del gremio de abogados.
Lo más grave es que critican estos errores, pero en su momento, aplaudieron la intromisión directa del poder judicial en facultades exclusivas el poder legislativo, así como arrogarse la facultad exclusiva de legislar y pretender intervenir por parte de la suprema corte, en asuntos en los que la Constitución expresamente les prohibía, o bien no les permitía, como son los asuntos en materia electoral, violentando no sólo la constitución, sino la ley de amparo y muchos otros ordenamientos.
Hoy los que critican pequeños errores, aplaudieron la violación al Estado de Derecho, incluso buscaron en todo momento justificación para esa violación.
No cabe duda que el pensamiento de quienes gobernaron, por lo menos cinco décadas, ha permeado hasta en aquellos estudiosos del derecho, pues critican pequeñeces pero aplauden los grandes atropellos al orden constitucional, aún y cuando ellos no se benefician, pues no importa que no se beneficien, lo importante, es que ellos se sientan pertenecientes a un gremio del cual nunca serán parte, pero ese precisamente es el pensamiento que se le impuso a los mexicanos, pensamiento que fue adoptado, desgraciadamente, por quienes se supone, tienen el conocimiento del orden jurídico, no sólo de nuestro país, sino una parte importante de los ordenamientos internacionales.
Es una tristeza que los abogados, o algunos abogados de nuestro país, realicen estos actos y que dejen mal a sus universidades, pues quiere decir, que ese pensamiento también se adquirió, o se reforzó, en esas casas de estudio.
Esperemos muchas críticas más, habrá un cambio completo de los criterios, de las jurisprudencias, de precedentes, que buscarán regresar a hacer valer verdaderamente los principios constitucionales de legalidad, certeza jurídica, seguridad jurídica, que se fueron desvirtuando con el único propósito de beneficiar a un grupo pequeño de mexicanos y extranjeros, y no al pueblo en general.
También es un reto muy importante para las escuelas de Derecho, en el sentido de actualizarse de forma constante sobre los nuevos criterios y leyes, que en su momento la suprema corte neoliberal determinó como inconstitucionales, y que hoy con la nueva corte de justicia democrática, se determinarán como constitucionales, luego entonces aquellos jurisconsultos que han adquirido fama a través de apoyar las violaciones al estado de derecho, sea por acción u omisión, tendrán también un problema de identidad, pues, aunque no estén de acuerdo con las determinaciones de la nueva suprema corte, deberán aplicar y enseñar estos nuevos criterios.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación Democrática, dará un golpe de timón hacia la izquierda, que más temprano que tarde, se reflejará en beneficio del pueblo.
Quienes aplaudieron a aquella ministra de la suprema corte que faltó al protocolo de mostrar respeto al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, hoy critican el que el nuevo presidente de la Corte, no haya aplaudido a quien preside la Cámara de Diputados al momento de ser presentada; pero no se confundan, el protocolo no señala la obligación de aplaudir a quien se presenta o cuando se nombra a un asistente, y éste episodio muchos de los mexicanos, lo entendieron y lo señalaron como un acto de congruencia, pues aquella que ha señalado que los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador, y de Claudia Sheinbaum, son una dictadura, se encuentra Presidiendo el Congreso de La Unión, y ha asistido como invitada a la ceremonias protocolarias.
Luego entonces, cómo se le puede aplaudir a quien señala que existe una dictadura, pero es parte de los tres poderes de la unión, esa es la incongruencia, pues demuestra que no tiene realmente un criterio propio, sino que sigue lo que le ordena alguien más.
Y para terminar quienes piensen que Ricardo Salinas, en realidad está buscando la presidencia de la República, lo menos que podemos decirles que son personas ilusas, porque en realidad lo que está pasando, es que Ricardo Salinas es sabedor de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación Democrática resolverá los amparos y los recursos presentados por él, desechándolos, por su notoria, improcedencia, y obligará a que pague todos los impuestos que adeuda a la nación.
Y ante este hecho inevitables, está tratando de generar una percepción de qué él puede aglutinar a diversos sectores que lo apoyen y que puedan desestabilizar el gobierno de la República, con el único fin de buscar un acuerdo a través del chantaje con el Gobierno de México, es por ello que necesita tener a su disposición un sin número de personas como carne de cañón para lograr su chantaje, y así evitar pagar los impuestos.
Así que no se ilusionen, o los que están ilusionados con la actitud, las actuaciones de Salinas Pliego, les decimos su ilusión terminará muy pronto, cuando se resuelvan todos aquellos juicios y lo obliguen a pagar los impuestos que debe, pues ante ello, una vez que se pague, o se cobre, terminará su carrera presidencia.
A disfrutar lo votado, hoy más que nunca.