ByteDance, la compañía china y casa matriz de la plataforma social Tik Tok, cedió este 22 de enero el control mayoritario de la operación de TikTok en Estados Unidos a un consorcio de inversionistas no chinos, con lo que se creará una nueva versión estadounidense de la plataforma y se cierra una disputa legal que se prolongó durante seis años.
El acuerdo busca reducir los vínculos de TikTok con China y atender las preocupaciones de seguridad nacional en Washington, ante el temor de que Beijing pudiera usar la aplicación para vigilar o influir en sus más de 200 millones de usuarios en Estados Unidos.
Los cambios permitirán que “nuestros usuarios en EE. UU. sigan descubriendo, creando y prosperando dentro de la vibrante comunidad global de TikTok”, afirmó el director ejecutivo, Shou Chew, en un memorándum interno, donde calificó la decisión como “una gran noticia”.
La operación de TikTok en Estados Unidos tendrá tres inversionistas gestores, cada uno con una participación del 15 por ciento:
Por su parte, ByteDance conservará una participación minoritaria del 19.9 por ciento en la empresa conjunta. El 35.1 por ciento restante quedará en manos de otros inversionistas, entre ellos Dell Family Office, Vastmere Strategic Investments, Alpha Wave Partners, Revolution, Meritt Way, Via Nova, Virgo LI y NJJ Capital.
El nuevo TikTok Estados Unidos contará con un consejo de administración integrado por Shou Chew, director ejecutivo de TikTok y responsable de la estrategia y operaciones globales.
En cuanto a la operación tecnológica, el algoritmo de TikTok funcionará de manera independiente en Estados Unidos. Será separado de la aplicación global y reentrenado exclusivamente con datos de usuarios estadounidenses, como parte de las nuevas condiciones del acuerdo.
El acuerdo pone fin a más de un año de negociaciones y despeja el futuro de TikTok en Estados Unidos, evitando su salida del mercado al separarse de ByteDance. Con ello también se cierra una larga batalla política y legal: desde 2019, gobiernos, el Congreso y el sistema judicial intentaron restringir la app por razones de seguridad, mientras creadores e influencers presionaron para mantenerla activa. TikTok terminó atrapada en la disputa geopolítica y tecnológica entre Estados Unidos y China.