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  • hace 2 horas
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EE.UU. usa las visas como herramienta de presión política; Claudia Sheinbaum responde: “una visa no define a una persona”

Estados Unidos ha revocado más de 175 mil visas desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, una cifra que refleja un endurecimiento de la política migratoria y de control de ingreso al país. Aunque el Departamento de Estado sostiene que la mayoría de las cancelaciones están relacionadas con delitos, violaciones migratorias y cuestiones de seguridad, distintos casos han mostrado que el mecanismo también ha sido utilizado en disputas políticas y diplomáticas.

La discusión volvió a México esta semana, luego de que Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y figura de Morena, confirmó que Estados Unidos revocó su visa. López Beltrán acusó que la decisión tuvo motivaciones políticas, mientras que la Embajada de Estados Unidos en México sostuvo que las visas pueden ser canceladas cuando existan razones para hacerlo y recordó que se trata de un privilegio, no de un derecho.

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió desde Tamaulipas con un mensaje centrado en la soberanía mexicana y aseguró que una visa no determina el valor o la trayectoria de una persona.

“Una visa no define a una persona. Una visa es para entrar a otro país, nada más que en México la convicción nos dice que el pueblo manda”.

Sheinbaum agregó que, para quienes forman parte del servicio público de la llamada Cuarta Transformación, lo fundamental es la convicción, la honestidad y el compromiso con la población.

Una herramienta que va más allá de México

El uso de las visas como mecanismo de presión no se limita al caso mexicano. Una investigación de The New York Times documentó casos en distintos países de América Latina en los que funcionarios y políticos han enfrentado amenazas o cancelaciones de sus permisos de entrada a Estados Unidos en medio de disputas con Washington.

Uno de los casos mencionados ocurrió en Chile, donde funcionarios involucrados en un proyecto de cable submarino de aproximadamente 12 mil millas entre Chile y Hong Kong fueron advertidos de que podrían perder sus visas —y que la medida podría alcanzar a sus familiares— si el país avanzaba con el proyecto respaldado por China. De acuerdo con funcionarios chilenos citados por el diario, la advertencia estadounidense contribuyó a que el proyecto fuera puesto en pausa.

El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, defendió entonces la medida y afirmó que las sanciones con visas “no están destinadas a castigar, sino a cambiar conductas”.

El caso ilustra uno de los principales cambios señalados por analistas: la visa estadounidense pasó de ser principalmente un mecanismo de control migratorio y de seguridad a convertirse, en determinados casos, en una herramienta de presión sobre decisiones de gobiernos extranjeros.

Estados Unidos amplió formalmente en abril su política de restricciones de visas para personas del hemisferio occidental que, según Washington, realicen actividades consideradas contrarias o perjudiciales para los intereses estadounidenses.

De China a las disputas políticas

El factor China también aparece de manera recurrente.

En Costa Rica, por ejemplo, legisladores que cuestionaron decisiones gubernamentales relacionadas con la tecnología 5G y proveedores chinos como Huawei perdieron sus visas estadounidenses, de acuerdo con la investigación de The New York Times.

En Argentina, una empresa eléctrica aseguró haber recibido advertencias relacionadas con posibles cancelaciones de visas para ejecutivos vinculados con operaciones de Huawei. El embajador estadounidense en ese país calificó el asunto como una cuestión de seguridad nacional.

La presión también ha alcanzado a figuras que han criticado directamente a Trump o las políticas de Washington.

En abril de 2025, Estados Unidos revocó la visa del expresidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz Óscar Arias, quien había cuestionado públicamente al mandatario estadounidense y comparado su comportamiento con el de un “emperador romano”. Arias dijo que recibió una notificación sin una explicación detallada sobre las razones de la cancelación.

También contra figuras internacionales

Otro caso relevante es el de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados. El gobierno de Trump le impuso sanciones después de sus críticas a las políticas de Israel en Gaza y a Estados Unidos, incluyendo la prohibición de entrada al país y restricciones financieras.

Aunque las sanciones fueron retiradas temporalmente tras una resolución judicial, Estados Unidos volvió a imponerlas en mayo de 2026.

El caso de Albanese es distinto al de una simple revocación de visa, pero forma parte del mismo debate sobre el uso de herramientas migratorias, financieras y diplomáticas contra personas que Washington considera contrarias a sus intereses.

Una relación que mantiene la cooperación

El conflicto por las visas ocurre, sin embargo, mientras México y Estados Unidos mantienen cooperación en otros frentes.

Tras la cancelación de la visa de López Beltrán, el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, destacó la coordinación entre ambos países en un operativo contra el cártel de Juárez.

El subsecretario de Estado Christopher Landau, por su parte, llamó a México y Estados Unidos a mantener la cooperación y evitar que los episodios de tensión política distraigan de los asuntos centrales de la relación bilateral.

Así, la disputa por las visas se suma a una relación marcada por una combinación de cooperación en seguridad, presión política y defensa de la soberanía.

Para Washington, la visa es una herramienta bajo su jurisdicción y una forma de proteger sus intereses nacionales. Para el gobierno mexicano, el caso abre nuevamente el debate sobre hasta dónde puede llegar Estados Unidos al utilizar sus mecanismos migratorios para influir en actores políticos de otros países.

Y en medio de esa discusión, Sheinbaum fijó la postura de México: una visa puede permitir entrar a otro país, pero no determina la convicción ni el valor de una persona.