Solo 36% de los estadounidenses aprueba la gestión del presidente Donald Trump, mientras que 60% la desaprueba, de acuerdo con la más reciente encuesta de Economist/YouGov.
Con ello, Trump registra una aprobación neta de -24 puntos porcentuales, una cifra cercana al nivel más bajo de su segundo mandato y por debajo de los mínimos alcanzados durante su primer mandato y el de Joe Biden.
En temas como la delincuencia, 41% aprueba su desempeño y 49% lo desaprueba, para un saldo neto de -8 puntos, una caída frente al +12 con el que inició su segundo mandato.
La encuesta también refleja una percepción negativa sobre sus cualidades personales: 52% considera que Trump es demasiado mayor para ser presidente, 60% cree que no es honesto ni digno de confianza, 58% opina que no tiene el temperamento adecuado para el cargo y 62% afirma que le importan poco o nada personas como ellos.

Una categoría en la que los estadounidenses valoran más a Trump es la franqueza: el 52% dice que Trump suele decir lo que piensa, y el 34% dice que dice lo que cree que la gente quiere oír.
De una lista de 13 palabras positivas y negativas, las que los estadounidenses suelen usar para describir a Trump son todas negativas:
Además, 34% considera que Trump dice lo que la gente quiere oír, en lugar de expresar lo que realmente piensa.

Intención de voto 2026

Percepción de Trump por partido político:
Intención de voto 2026 (Cámara de Representantes):
Con niveles de aprobación desfavorables para Donald Trump, el Partido Republicano llega con desventaja en las preferencias para las elecciones legislativas de 2026. De acuerdo con la encuesta, los votantes registrados darían una ventaja de 6 puntos porcentuales a los candidatos demócratas frente a los republicanos en una elección genérica para la Cámara de Representantes.
Sin embargo, la diferencia es menor que el rechazo registrado hacia la gestión de Trump, lo que indica que el descontento con él no se traduce completamente en una pérdida de apoyo para los republicanos. La contienda legislativa aún se mantiene abierta y dependerá de la evolución de otros asuntos como la economía, la percepción sobre la administración, la guerra en Irán y los temas prioritarios para los votantes.