La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que este fin de semana recibió en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a la mexicana que viajaba en una de las embarcaciones interceptadas por autoridades israelíes en alta mar.
Su asistencia y repatriación fueron coordinadas por el embajador de México en Grecia, Alejandro García Moreno, y el cónsul en Estambul, Alberto Fierro Garza, para facilitar su reencuentro con familiares.
La dependencia agradeció el apoyo de los gobiernos de Grecia y Turquía, y aseguró que brindará acompañamiento a la connacional con pleno respeto a sus derechos fundamentales.
Asimismo, indicó que las representaciones mexicanas en la región mantienen contacto con otros siete connacionales que no fueron interceptados y que hasta el momento se reportan en buen estado, además de continuar la comunicación directa con sus familias.
A través de canales diplomáticos, México exigió a Israel el respeto a los derechos, la integridad física y mental, así como el libre tránsito de las personas tripulantes.
La SRE reiteró su rechazo enérgico a la intercepción de las flotillas, al considerarla una violación grave al derecho internacional y a los derechos humanos.
Integrantes de la Flotilla Global Sumud, que viajaba rumbo a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria, denunciaron que las fuerzas israelíes interceptaron y detuvieron al menos 22 embarcaciones y 175 personas cerca de la isla griega de Creta.
Lo anterior fue confirmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, así como por el primer ministro, Benjamin Netanyahu. Por su parte, la Flotilla describió los hechos como una “incursión violenta en aguas internacionales”.
“Las acciones de Israel representan una escalada peligrosa y sin precedentes: el secuestro de civiles en medio del Mediterráneo, a más de 965 kilómetros de Gaza, a la vista de todo el mundo”, declaró la Flotilla en un comunicado. En contraste, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció el miércoles la imposición de sanciones a la Flotilla, a la que acusó de estar "orquestada por la organización terrorista Hamás”.
En un inicio, autoridades israelíes declararon que los detenidos serían trasladados a Israel, pero el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sar, escribió posteriormente en X que los activistas serían llevados a Grecia, en coordinación con las autoridades de dicho país. “Todos los participantes en la flotilla provocadora que fueron desembarcados resultaron ilesos”, declaró Saar en X.
Esta no es la primera vez que Israel evita que embarcaciones de ayuda humanitaria rompan el bloqueo contra Gaza. En octubre pasado, Israel interceptó alrededor de 40 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud y arrestó a más de 450 activistas, incluyendo a la sueca Greta Thunberg.
Todos los integrantes de la Flotilla Global Sumud interceptados por fuerzas israelíes llegaron a Grecia este 1° de mayo, excepto dos: Saif Abu Keshek y Thiago Ávila, quienes serán trasladados a Israel para ser “interrogados”. Esto, tras intentar llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, donde autoridades israelíes mantienen un bloqueo naval.
El grupo que desembarcó en la isla griega de Creta está compuesto por más de 170 personas de diversas nacionalidades, quienes permanecerán en el país hasta que se completen los procedimientos necesarios para ser deportadas a sus países de origen. En tanto, la Flotilla exigió la liberación inmediata de los dos activistas restantes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel sostiene que Saif Abu Keshek, ciudadano español de origen palestino, es "sospechoso de pertenecer a una organización terrorista". Asimismo, señaló al activista brasileño Thiago Ávila como "sospechoso de realizar actividades ilegales". Ambos permanecen bajo custodia israelí, por lo que organizaciones defensoras de derechos humanos temen por su seguridad.
El caso de Saif Abu Keshek es el más preocupante, tras la reciente aprobación de una ley israelí que establece la pena de muerte para palestinos condenados por terrorismo y homicidios de carácter nacionalista. Aunque Abu Keshek no es acusado de un ataque mortal, sino de "pertenencia" a una organización terrorista, su origen y las duras leyes antiterroristas de Israel lo colocan bajo un peligro real.