La petrolera estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) ha comenzado a reactivar pozos petroleros cerrados el mes pasado y a reanudar las exportaciones de crudo, en medio de un estricto embargo estadounidense que había paralizado casi por completo las ventas de petróleo del país caribeño.
De acuerdo con informes de fuentes cercanas a las operaciones, PDVSA y sus socios en compañías mixtas instruyeron la reapertura de algunos campos que habían sido cerrados debido al embargo impuesto por Estados Unidos en diciembre, lo que dejó millones de barriles almacenados en tanques y buques al no poder exportarse.
Este 13 de enero salieron dos supertanqueros desde aguas venezolanas, cada uno cargado con cerca de 1.8 millones de barriles de crudo, en lo que podrían ser los primeros envíos dentro de un posible acuerdo de suministro de hasta 50 millones de barriles entre EE.UU. y Venezuela.
Las exportaciones de petróleo venezolano estuvieron prácticamente detenidas desde diciembre, con sólo la estadounidense Chevron exportando crudo de sus empresas mixtas bajo autorización estadounidense. Esto había provocado una caída de la producción total a alrededor de 880,000 barriles por día, desde unos 1.16 millones de barriles por día a finales de noviembre de 2025.
Aunque la situación ha comenzado a cambiar con estos primeros cargamentos, la industria petrolera venezolana enfrenta todavía retos significativos, incluyendo la necesidad de inversiones y estabilidad normativa para recuperar sus niveles de producción y exportación previos.
La reanudación de exportaciones y reapertura de pozos podría extenderse a los mercados petroleros globales en los próximos meses, algo de lo que diversas petroleras estadounidenses han comenzado a aprovecharse, pues el valor de los activos de estas compañías se incrementó poco después del anuncio de Donald Trump acerca de que sería su gobierno el que se haría cargo de las ganancias que del recurso energético.