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  • 04 Aug 2025
  • 18:08
  • SPR Informa 6 min

Bienestar en Construcción: Resultados de la ENIGH 2024

Bienestar en Construcción: Resultados de la ENIGH 2024

Por Juan Manuel Lira

Los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, publicados recientemente por el INEGI, nos entregan una de las noticias más alentadoras para México en la historia reciente: una reducción significativa y medible de la pobreza. Este logro no es una casualidad estadística, sino el fruto de políticas públicas enfocadas y de la resiliencia de nuestra gente. 

El aumento sostenido del salario mínimo, la ampliación de los programas sociales que transfieren recursos directamente a quienes más lo necesitan y el apoyo de las remesas han fortalecido la base económica de millones de hogares. Los datos son claros: los deciles de menores ingresos han visto un crecimiento notable en su poder adquisitivo, permitiendo que un número histórico de familias supere el umbral de la pobreza y la pobreza extrema. Este es un avance que debe celebrarse y reconocerse, pues sienta las bases para un desarrollo más justo y equitativo, demostrando que la acción decidida del Estado puede transformar realidades.

Sin embargo, esta nueva y bienvenida prosperidad en los hogares revela a su vez una profunda paradoja que define el siguiente gran reto para el país. Al analizar de manera detallada los microdatos de la ENIGH 2024 para ver en qué gastan las familias ese ingreso adicional, emerge un dato contundente: una porción importante se destina a la salud. Lejos de ser un gasto opcional, el gasto de bolsillo en consultas, tratamientos y, sobre todo, medicamentos, se ha convertido en una carga financiera que amenaza con erosionar los avances logrados.

Los datos muestran que la salud es proporcionalmente más cara para los más pobres, quienes llegan a destinar casi el 7% de su limitado ingreso a este rubro, más del doble que los hogares más ricos, que solo destinan el 3.1%. Esta inequidad se traduce en que, trimestralmente, los hogares más vulnerables se ven obligados a desviar 3,600 millones de pesos de sus bolsillos para atenderse, un dinero que compite directamente con la alimentación y la educación.

Esta situación nos obliga a analizar el fenómeno de la "fuga de pacientes". A pesar de que la cobertura de instituciones como el IMSS y el ISSSTE es amplia, cerca de un tercio de sus derechohabientes —más de 20 millones de personas— optan por atenderse en el sector privado. Esto no debe interpretarse como un rechazo a la prestación de servicios en el sector público, sino como una respuesta pragmática a desafíos estructurales de capacidad y acceso. Los largos tiempos de espera para una cita y el desabasto de medicamentos, que obliga a más de 50 millones de personas a comprar sus tratamientos, son las principales causas. 

En la práctica, el ingreso adicional que reciben los hogares se está utilizando para comprar tiempo y certidumbre, financiando de manera indirecta las insuficiencias de nuestro sistema público. El dinero que debería fortalecer la economía familiar se fuga para compensar los esfuerzos del Estado para solucionar el rezago de regímenes anteriores: La salud universal y gratuita.

La consolidación del OPD IMSS-Bienestar es, sin duda, la apuesta estratégica para cerrar esta brecha, buscando ofrecer servicios de calidad a los casi 48 millones de mexicanos sin seguridad social formal que sigue reportando la ENIGH 2024. Su despliegue en 23 estados es un esfuerzo monumental para construir, desde los cimientos, un sistema unificado y gratuito. No obstante, la transición es compleja y requiere tiempo para que la población no solo conozca sus derechos, sino que perciba esta nueva institución como su principal red de apoyo. 

El reto es superar la confusión con el IMSS tradicional (ordinario) y generar la confianza necesaria para que las familias dejen de recurrir al gasto de bolsillo como su primera opción. La maduración de este sistema es clave para que el derecho a la salud sea universal en papel, así como en cada clínica y hospital del país.

El camino hacia adelante es claro. El éxito en la política de recuperación de ingresos nos ha demostrado que es posible transformar la realidad de millones. Ahora, el reto es asegurar que esa prosperidad se traduzca en un bienestar integral y duradero. La tarea es fortalecer el sistema de salud público desde adentro: optimizar la gestión para reducir los tiempos de espera, garantizar el abasto completo de medicamentos y consolidar la operación del IMSS-Bienestar para que se convierta en el pilar de la salud para todos. 

El objetivo en el segundo piso de la transformación ya no es solo que las familias tengan más recursos, sino construir un Estado de bienestar que proteja eficazmente esos recursos, asegurando que el derecho a la salud sea una realidad tangible y gratuita, y no una carga que frene el desarrollo de nuestra gente.