El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en el debate mundial la creación de la llamada “Cúpula Dorada” (Golden Dome), un ambicioso sistema de defensa antimisiles con el que busca blindar a su país ante posibles ataques con misiles balísticos, hipersónicos y de largo alcance.
El proyecto ha generado debate tanto por su viabilidad técnica y elevado costo como por el interés del mandatario en Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca con alto valor estratégico.
La Cúpula Dorada sería un escudo de defensa aérea y espacial inspirado parcialmente en la Cúpula de Hierro de Israel, aunque con un alcance mucho mayor. A diferencia del sistema israelí, diseñado para interceptar cohetes de corto alcance, el plan estadounidense pretende proteger todo el territorio nacional frente a amenazas provenientes de potencias como Rusia, China, Corea del Norte o Irán.
El plan contempla una red integrada de radares avanzados, satélites de detección temprana y sistemas de interceptores desplegados tanto en tierra como en el espacio, los cuales permitirían detectar un misil enemigo en segundos, rastrear su trayectoria y destruirlo antes de que alcance su objetivo.
Liderado por el general de la Fuerza Espacial Michael Guetlein, se basa en tres capas críticas:
Trump ha señalado que la Cúpula Dorada estaría preparada para enfrentar nuevas tecnologías militares, incluidos misiles hipersónicos, que viajan a velocidades extremadamente altas y maniobran en pleno vuelo, lo que los hace más difíciles de interceptar.
El interés del presidente estadounidense en Groenlandia está directamente vinculado con este proyecto. La isla se encuentra en una posición geográfica clave entre América del Norte, Europa y Asia, una ruta por la que podrían viajar misiles lanzados desde Rusia u otras regiones hacia Estados Unidos.
Desde Groenlandia sería posible instalar o reforzar:
Esto permitiría detectar amenazas con mayor anticipación, otorgando más tiempo para tomar decisiones y ejecutar interceptaciones. Además, el Ártico se ha convertido en una zona de creciente competencia militar, con mayor presencia de Rusia y China.
Estados Unidos ya mantiene infraestructura militar en la isla, como la Base Espacial Pituffik (antes Thule), que forma parte del sistema de alerta temprana. La Cúpula Dorada buscaría ampliar y modernizar estas capacidades.
El mandatario estimó que el costo inicial de la Cúpula sería de 175,000 millones de dólares, con la promesa de que estará "plenamente operativa" para el final de su mandato en 2029. Mientras que expertos en defensa y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) sugieren que la cifra real podría ascender hasta los 542,000 millones de dólares en las próximas dos décadas.
Críticos de Trump señalan que el proyecto enfrenta retos técnicos, financieros y diplomáticos, y que no existe garantía de que un sistema así pueda ofrecer protección total ante un ataque masivo. Además, analistas consideran que un sistema de este tipo podría romper equilibrios estratégicos, incentivar una nueva carrera armamentista y debilitar acuerdos de control de armas.