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  • hace 5 horas
  • 11:02
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"Lo único más poderoso que el odio es el amor": Bad Bunny convierte el medio tiempo del Super Bowl en una reivindicación latina

El cantante puertorriqueño Bad Bunny hizo historia al encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 60, transformando el escenario deportivo más visto del mundo en una celebración de la cultura latina, el idioma español y la identidad puertorriqueña, ante más de 75 mil asistentes en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y una audiencia televisiva superior a los 100 millones de personas.

Benito Antonio Martínez Ocasio se convirtió el 8 de febrero en el primer artista masculino que canta en español al protagonizar el Halftime Show, una presentación que se dio en un contexto político marcado por el endurecimiento del discurso antimigrante en Estados Unidos y que fue leída por muchos como un acto de afirmación cultural. 

Nacido en Vega Baja, un humilde pueblo costero del norte de Puerto Rico, Benito comenzó su carrera musical subiendo canciones a la plataforma SoundCloud mientras trabajaba como empacador en un supermercado, creciendo a tal grado de convertirse en el primer artista con un disco completamente en español, en los 68 años de historia de los premios Grammy, en ganar en la categoría de Mejor Álbum del Año con “Debí tirar más fotos”.

El espectáculo abrió con “Tití me preguntó” y rápidamente se convirtió en una fiesta latina. El campo del estadio fue transformado en un paisaje inspirado en Puerto Rico: una plantación de caña y campesinos en “pavas”, los tradicionales sombreros de paja puertorriqueños, evocando la colonización y explotación del territorio y habitantes en distintos momentos de su historia, que se fue transformando en carritos de cocos y “piraguas” así como adultos mayores jugando dominó, elementos tradicionales de la vida cotidiana boricua.

También destacó la presencia de Víctor Villa, cocinero de raíces michoanas que apareció junto a su puesto “Villas Tacos”, seguido por los boxeadores profesionales Xander Zayasoriginario de Puerto Rico y Emiliano Vargasjoven mexico-estadounidense, en honor al boxeo latino.

Por otro lado, no pudo faltar la “La casita”, que imita las casas tradicionales caribeñas y presente en todas los conciertos del músico, que tuvo por invitados artistas como Pedro Pascal, Karol G, Jessica Alba, Young Miko y Cardi B, y sobre la que Bad Bunny cantó “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”, con un uniforme de football americano blanco con su apellido materno “Ocasio” y el número 64 en la espalda.

Además hizo varias alusiones hacia la música latina y especialmente a la de Puerto Rico, con una mezcla de temas de Don Omar, Tego Calderón y Daddy Yankee, subrayando que se trataba de “música de los barrios y los caseríos” áreas de vivienda de la clase trabajadora puertorriqueña, en donde nació el reggaetón.

Después de que en la pantalla del Levi’s Stadium, se observara un “coquí” una pequeña rana nativa de Puerto Rico y símbolo no oficial de la isla, resaltó la participación del mariachi “Las Divas”, tributo visual y sonoro a México, que lo acompañó en la intro de “Mónaco”, en la que el cantante dijo a cámara “si hoy estoy aquí en el Súper Bowl 60 es porque nunca nunca dejé de creer a mí, tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme”.

Otro momento clave del medio tiempo, fue la escena de una boda, que se confirmó fue real; la pareja había invitado previamente a Bad Bunny a su boda real, y en lugar de asistir, el artista los invitó a casarse en el escenario más grande del mundo, donde Bad Bunny incluso fungió como testigo y firmó el acta de matrimonio de la pareja, quienes celebraron con un pastel en el escenario. Seguidos por la invitada sorpresa Lady Gaga, que interpretó “Die with a smile”, con baile y música de salsa. Gaga portaba una “Flor de Maga”, especie endémica que representa la fuerza, valentía y la belleza de la mujer puertorriqueña. 

Durante la interpretación de “Nueva Yol” se observó la vida latina que existe en la metrópoli estadounidense, con “La Marqueta”, mercado latino fundado en 1936, donde la gente puede abastecerse de comidas y productos caribeños, así como el cameo de “Toñita” dueña del Caribbean Social Club de Brooklyn, uno de los últimos clubes sociales puertorriqueños que quedan en Nueva York y una figura icónica de la ciudad. 

Uno de los momentos más comentados fue cuando Bad Bunny entregó una figura del premio Grammy a un niño en escena, representándolo a él mismo en su infancia.

Ricky Martin sorprendió al público cantando “Lo que le pasó a Hawái”, canción asociada al reclamo independentista puertorriqueño y a la gentrificación.

Benito Antonio Martínez Ocasio también interpretó “El apagón”, que denuncia las caídas eléctricas que han ocurrido por décadas en Puerto Rico, debido a una red eléctrica dañada y mal gestionada, que se intensificaron desde el paso del Huracán María en 2017 y no se han solucionado.

“Aquí el calor es diferente, el Sol es Taíno. La capital del perreo, ahora todos quieren ser latino. Pero les falta sazón, batería y reggaetón”, cantó Bad Bunny.

Hacia el cierre, el artista y bailarines portaron banderas de todo el continente americano y después de gritar “God bless America” enumeró uno por uno los países del continente, antes de lanzar un balón de football con el mensaje “Together We Are America”, mientras en el estadio se leía la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, al cantar su éxito “Debí tirar más fotos” acompañado por güiros y panderetas, instrumentos clave en la plena puertorriqueña.

En las gradas y fuera del estadio, la reacción fue de euforia. En San Juan, Puerto Rico, decenas de personas se reunieron para ver el recital como un acto de orgullo colectivo. Para muchos latinos en Estados Unidos, el espectáculo fue una reivindicación en un momento de tensión por las políticas migratorias impulsadas desde la Casa Blanca.