El gobierno del Reino Unido acusó a colonos israelíes de llevar a cabo una "limpieza étnica" contra la población palestina en Cisjordania, con el respaldo tácito de autoridades de Israel, y anunció nuevas sanciones comerciales y económicas contra los asentamientos israelíes en los territorios ocupados.
El secretario británico de Exteriores, Ed Miliband, realizó la declaración durante una intervención ante la Cámara de los Comunes, en lo que calificó como un nuevo enfoque de su gobierno hacia Israel y Palestina.
"El gobierno británico coincide en que existe una limpieza étnica de palestinos en zonas de Cisjordania, perpetrada por terroristas colonos", afirmó.
Miliband señaló que, en numerosas ocasiones, el gobierno israelí habría ignorado la violencia ejercida por colonos y que algunos de sus integrantes incluso han realizado declaraciones y tomado medidas que respaldan el desplazamiento forzado de palestinos.
Como parte de las nuevas medidas, el Reino Unido prohibirá la importación de bienes procedentes de asentamientos israelíes considerados ilegales en los territorios ocupados y establecerá un régimen integral de sanciones contra empresas y personas que proporcionen servicios de construcción, financiamiento u otras actividades relacionadas con estos asentamientos.
También se prohibirá la publicidad en territorio británico de propiedades ubicadas en asentamientos ilegales y se impondrán sanciones individuales contra personas señaladas por promover la violencia de los colonos.
Reino Unido endurece postura sobre la ocupación
El gobierno británico anunció además que rechazará nuevas licencias para la exportación de armas y otros productos que puedan contribuir "materialmente" a la ocupación israelí de los territorios palestinos.
Miliband explicó que Reino Unido ya había suspendido más de 30 licencias de armas utilizadas por las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza, pero que ahora ampliará las restricciones para impedir que este tipo de exportaciones continúe mientras persista la ocupación.
Además, afirmó que el Reino Unido adoptará oficialmente la posición de que la ocupación israelí de Cisjordania es ilegal en su totalidad, y no solamente los asentamientos construidos en el territorio.
El funcionario sostuvo que las nuevas medidas son necesarias ante la expansión de los asentamientos israelíes, particularmente el proyecto E1, al este de Jerusalén, que podría dividir territorialmente Cisjordania y dificultar la viabilidad de un futuro Estado palestino.
Las sanciones comerciales serán coordinadas con otros países, entre ellos Canadá, Francia, España, Irlanda, Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Polonia y Portugal. El gobierno británico espera que la legislación necesaria para aplicar las medidas entre en vigor en un plazo de nueve meses.
Miliband defiende postura frente a Israel
El secretario de Exteriores rechazó que las nuevas medidas representen una postura contra el pueblo israelí y aseguró que su desacuerdo está dirigido a las acciones del gobierno de ese país.
"Nuestra disputa no es con el pueblo de Israel, con quien Reino Unido mantiene vínculos inquebrantables. Nuestra disputa es con la conducta de su gobierno", afirmó.
Miliband, quien se describió como un "judío británico orgulloso", aseguró además que su respaldo a Israel no es incompatible con su apoyo a la creación de un Estado palestino.
"Estoy orgulloso de mi judaísmo y de mi apoyo inquebrantable al Estado de Israel", declaró, al tiempo que defendió la solución de dos Estados como la vía para garantizar seguridad, libertad y autodeterminación tanto para israelíes como para palestinos.
El funcionario también señaló que Reino Unido respaldará los procesos judiciales internacionales destinados a determinar si Israel ha cometido genocidio en Gaza, aunque evitó calificar directamente las acciones israelíes bajo ese término mientras la Corte Internacional de Justicia no emita una determinación.
No obstante, afirmó que existe una creciente evidencia de que se habrían cometido crímenes de guerra y respaldó los procesos legales para establecer responsabilidades.
Las medidas anunciadas provocaron rechazo por parte del gobierno israelí y advertencias de posibles represalias. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, pidió incluso la expulsión del embajador británico, mientras que el ministro de Exteriores, Gideon Saar, advirtió que Israel responderá si Reino Unido actúa contra el país.