El asesinato de Renee Nicole Good en Minneapolis, ocurrido el pasado 7 de enero, generó una fuerte reacción en redes sociales y abrió un debate nacional en Estados Unidos sobre el uso de la fuerza, los derechos civiles y el actuar de las autoridades migratorias.
Aunque el gobierno de Donald Trump calificó el hecho como un caso de “terrorismo doméstico”, familiares y personas cercanas a la víctima la describieron como una mujer solidaria y con profundo compromiso humanista.
El investigador en neointeracción social, Carlos Augusto Jiménez, explicó que en la red social X la conversación digital se tornó mayoritariamente crítica, siendo que el sentimiento negativo alcanzó hasta 85 por ciento, con un engagement estimado en 23.1 millones de interacciones, reflejando el impacto y alcance del caso a nivel nacional.

El análisis de hashtags del investigar mostró una narrativa dominante que señala el hecho como un presunto crimen de Estado, atribuido directamente a elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (#ICE). En miles de publicaciones se denunciaron impunidad y abusos de poder, además de llamados a la resistencia civil.

Algunos de los mensajes más difundidos fueron más allá y calificaron al actual gobierno estadounidense como un régimen con rasgos fascistas, lo que elevó el tono de la discusión. De acuerdo con los datos de interacción, los contenidos más virales no provinieron de cuentas oficiales, sino de medios de comunicación independientes, activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos.

El caso de Minneapolis se perfila así como una crisis nacional para la administración Trump, enmarcada en cuestionamientos profundos sobre derechos civiles y humanos. El 78 por ciento de la interacción se generó dentro de Estados Unidos y más del 73 por ciento de la conversación fue impulsada por personas menores de 35 años.
Se trata, en su mayoría, de jóvenes estadounidenses altamente conectados, politizados y especialmente sensibles a temas de violencia estatal, uso excesivo de la fuerza y respeto a los derechos fundamentales, lo que anticipa que el debate continuará en los próximos días tanto en el ámbito digital como en el político.
