El Gobierno de Irán confirmó este 28 de febrero la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, tras los ataques conjuntos lanzados por Estados Unidos e Israel la madrugada del 28 de febrero durante la operación “Furia Épica”, y decretó 40 días de duelo nacional en el país.
La agencia estatal Mehr y la televisión oficial iraní informaron que Jamenei falleció mientras cumplía funciones en su oficina, donde fue alcanzado por los bombardeos. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán declaró que el líder supremo “ha sido martirizado” y señaló que su muerte será “el punto de partida de un gran levantamiento contra los tiranos del mundo”.
Las autoridades iraníes calificaron a Jamenei como “un gran erudito y luchador” que dedicó su vida a la elevación de Irán y del islam. La prensa estatal también reportó la muerte de su hija y su nieto durante los ataques, aunque no se han precisado mayores detalles oficiales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado previamente el fallecimiento del líder iraní a través de su red Truth Social. “Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, escribió, y aseguró que la operación se realizó en estrecha colaboración con Israel.
Trump afirmó que el líder iraní “no pudo evadir nuestra inteligencia ni nuestros sofisticados sistemas de rastreo” y consideró que su muerte representa “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”. Además, ofreció inmunidad a integrantes de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica que decidan unirse a la población, y advirtió que los bombardeos continuarán mientras sea necesario.
Jamenei, de 86 años, se convirtió en líder supremo en 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán y figura clave en la revolución de 1979 que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi.
Como máxima autoridad política y religiosa del país, concentraba amplios poderes sobre las Fuerzas Armadas, el sistema judicial y los principales órganos de decisión del Estado iraní.