Las fuerzas de seguridad de Venezuela han detenido a varios ciudadanos estadounidenses en los meses posteriores al inicio de una nueva campaña de presión militar y económica del gobierno de Donald Trump contra la administración de Nicolás Maduro, así lo reveló este 31 de diciembre The New York Times.
Entre las personas detenidas se encuentran al menos tres ciudadanos con doble nacionalidad venezolano-estadounidense y dos ciudadanos estadounidenses sin vínculos conocidos con Venezuela, en un contexto de creciente tensión diplomática entre Caracas y Washington.
De acuerdo con la fuente citada por el diario, algunos de los detenidos enfrentan cargos penales considerados legítimos, mientras que el gobierno de Estados Unidos evalúa declarar a por lo menos dos de ellos como detenidos injustamente, una designación que suele activar gestiones diplomáticas especiales.
El reporte señala que el gobierno de Nicolás Maduro ha utilizado históricamente a ciudadanos estadounidenses detenidos —culpables o no de delitos graves— como fichas de negociación en su relación con Estados Unidos, su principal adversario político.
Tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump, la Casa Blanca abrió un canal limitado de diálogo con Venezuela, encabezado por el enviado especial Richard Grenell. Ese proceso derivó en la liberación de 17 ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes que se encontraban detenidos en el país sudamericano.
Sin embargo, las conversaciones se interrumpieron cuando Washington optó por intensificar la presión militar y económica, lo que coincidió con un nuevo aumento en el número de estadounidenses detenidos en Venezuela. Este repunte ocurrió en paralelo al despliegue de fuerzas navales estadounidenses en el Caribe, ataques contra embarcaciones que Estados Unidos vincula con el narcotráfico y sanciones dirigidas al sector petrolero venezolano, principal fuente de ingresos del país.
Uno de los casos mencionados es el de James Luckey-Lange, ciudadano estadounidense de 28 años, reportado como desaparecido por su familia tras ingresar a Venezuela en diciembre. De acuerdo con el funcionario citado por The New York Times, Luckey-Lange se encuentra entre los detenidos recientes y podría ser designado como detenido injustamente. Hasta ahora, sus familiares aseguran no haber recibido información oficial sobre su paradero.
Familias y exdetenidos han denunciado en el pasado condiciones de reclusión severas y falta de debido proceso en prisiones venezolanas. Algunos liberados afirmaron que nunca fueron formalmente acusados ni juzgados.
Ni el Departamento de Estado de Estados Unidos, ni la CIA, ni el Ministerio de Comunicación de Venezuela respondieron a las solicitudes de comentarios del medio estadounidense.