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  • 23 Sep 2022
  • 10:09
  • SPR Informa 6 min

Se solicita oposición

Se solicita oposición

Por Uziel Medina Mejorada

Tras la discusión y retiro del dictamen que propone ampliar hasta 2028 la presencia de elementos militares en tareas de apoyo a la seguridad pública, el país ha tenido que presenciar uno de los eventos más patéticos de la ¿Oposición?

Veamos. Paralelamente a que el Congreso de la Unión aprobara el traspaso operativo de la Guardia Nacional a la Sedena, la diputada priísta Yolanda de la Torre presentó una iniciativa para ampliar la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, misma que fue aprobada en la Cámara de Diputados con el apoyo del bloque legislativo de la 4T, siendo turnada al Senado, donde el choque al interior del PRI entre Miguel Ángel Osorio Chong y Alejandro Moreno Cárdenas ha sido el principal motivo para frenar la reforma. El pretexto; el supuesto entendimiento entre la dirigencia del PRI y el Poder Ejecutivo. La celebración de la no votación de la reforma desde el PAN ha sido más pueril que cualquier chiquillada, acumulando con esta, otras discusiones donde el berrinche se antepone al debate, haciéndonos cuestionar la calidad de cuadros de un partido que siempre ha presumido alta calidad en su formación política.

El asunto no es menor si echamos un vistazo a lo que significa la oposición en un sistema político. La alianza electoral entre PRI, PAN y PRD ha sido contranatura, se gestó en el capricho de poder y no en un proyecto político. Su logro más relevante ha sido el de aglutinar a dos partidos históricamente opuestos al PRI alrededor del PRI, generando toda serie de contradicciones que han ido minando silenciosamente la solidez de la alianza. 

Empecemos con el PRD, que ya había perdido total credibilidad desde el “Pacto por México” en 2012. Desfondándose en 2015 y despojado de toda operatividad en 2018, se ha convertido en mascota de sus aliados, principalmente del PAN, no figurando en sus posicionamientos, como quedó demostrado al no recibir atención sobre su supuesta propuesta para la elección del Estado de México. 

En cuanto al PRI, la escandalosa pérdida de bastiones históricos como Oaxaca, Sonora (con solo una alternancia con el PAN) e Hidalgo (que no había dejado de ser priísta),  ha dejado al descubierto su debilitamiento operativo y el cada vez más reducido alcance de sus históricas bases de movilización, que incluso se han estado fracturando, destacando por ejemplo la escisión de la CTM desde la CATEM que, si bien no pudo consolidar el proyecto de “Fuerza por México”, no deja de significar una herida en uno de los pilares organizacionales del PRI. Si eso fuera poco, el arrebato panista de destapar a Enrique Vargas por el Estado de México, sin el consenso de la dirigencia priísta ni del Gobernador del Estado de México ha provocado un sisma de doble brecha, donde el PRI, por un lado es insultado en su propia casa, y por otro, ahora se desgarra entre Ana Lilia Herrera y Alejandra del Moral, cubierto por el fantasma de las aproximaciones que Alfredo Del Mazo ha tenido con los gobiernos de la Cuarta Transformación, asomando el mismo destino de los antes mencionados.

En medio de ellos, se asoma un MC que sostiene una inteligente distancia del PRI, creciendo en números, pero con figuras que se han desgastado tan rápido que ya no les alcanza para ser propuestas serias de cara a 2024, propiamente, un pusilánime brabucón Enrique Alfaro, un mimado e ineficaz Samuel García y un Colosio Jr cuya mejor oferta es el apellido de su padre. Con todo y eso, es el único partido de oposición con fichas más claras para pelear la grande. No es gratuito que coquetee con regresar a la alianza si el PRI la abandona (o lo echan).

Por último, un PAN decadente, carente de discurso, incapaz de generar diálogo y cada vez más alejado de la población. Su retórica provocativa está enfrascada en el clasismo, el revanchismo y la incongruencia, a tal grado que hoy rechazan lo que antes promovieron y abrazaron, y lo hacen con tanta rabia que no se percatan que están rompiendo su propia alianza y exhibiendo su irracionalidad ante un pueblo hastiado de simulaciones, montajes e hipocresía. 

Decía Pasquino que la relación entre la oposición y el gobierno determina la madurez y el eficaz funcionamiento del régimen político, mientras que Douverger distingue los tipos de oposición entre quienes centran su lucha en principios, ya sean fundamentales o secundarios, y la lucha que no tiene bases en principios. La actual oposición ha demostrado que no tiene principios en que basar su postura, pues en esencia está conformada por grupos que no están acostumbrados a luchar, sino que se enquistaron en el poder mediante la fuerza circunstancial o por medio de la negociación de intereses, alejándose de la base social, por tanto, en total incomprensión de las demandas populares. A su vez, el carácter inmaduro con el que enfrentan el debate está distanciando cada vez más a la oposición y al gobierno, rompiendo todo canal de comunicación posible, forzando a que sea el empuje mayoritario y las negociaciones extra-bancada lo que defina una discusión legislativa y no la contrastación de ideas que conduzcan a la mediación.

En síntesis, no hay una oposición que asuma el rol de oposición. Es decir, no existe fracción política que sea capaz de recoger el ánimo y la demanda legítima de un segmento poblacional que esté en franca insatisfacción con el actual gobierno, a lo más, acarrean una voluntad electoral entre quienes viven en el extravío social carente de crítica y cuyas filias solamente responden a prejuicios de clase, aspiracionismo barato o incultura política, pero están completamente alejados de los sectores sociales con capacidad de movilización y demandas legítimas. 

La cerrazón de la oposición no solamente les traerá descalabros electorales en los próximos comicios, sino que representan un retroceso en el proceso de maduración política donde posiblemente se hará necesario el mayoriteo en detrimento del diálogo, procurando el voto en cascada en menoscabo de las candidaturas. Entonces, no solo serán responsables de su propia caída, sino de daños graves a la democracia.

Y ya que de cara a 2024 no se pueden crear nuevos partidos, pero los actuales partidos tampoco sirven como oposición, valdría la pena colocar un anuncio que diga: “se solicita oposición”.