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  • 21 Sep 2026
  • 17:09
  • SPR Informa 6 min

La impronta geoeconómica de México

La impronta geoeconómica de México

Por Eduardo Tzili-Apango

México ocupa una posición singular en la competencia económica entre China y Estados Unidos (EE. UU.) por su condición de potencia regional, el tamaño de su economía, su capacidad manufacturera, una población superior a 130 millones de habitantes y su acceso preferencial al mercado norteamericano. Esta posición adquiere una dimensión adicional conforme el país se consolida como destino final de mercancías extranjeras.

La triangulación China-México-EE. UU. suele explicarse mediante cadenas de valor en las que México importa componentes chinos, los ensambla y exporta los productos terminados hacia el país norteamericano. El posicionamiento de bienes finales chinos revela una dinámica más amplia. BYD vendió alrededor de 40 mil automóviles en México durante 2024, y concentró cerca de la mitad del mercado nacional de vehículos eléctricos. Estas unidades fueron adquiridas principalmente por consumidores mexicanos, lo que expresa la creciente capacidad de absorción del mercado interno.

La expansión comercial confirma esta transformación. En abril de 2026, las importaciones mexicanas alcanzaron 67,520 millones de dólares, con un incremento interanual de 24.1 por ciento, mientras las compras de bienes de consumo no petroleros crecieron 11 por ciento. En julio, México importó desde China mercancías por 13,888 millones de dólares. A esta presencia se suma la decisión anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum de aumentar las compras de productos estadounidenses para fortalecer la integración norteamericana y atender las preocupaciones de Washington sobre su déficit comercial.

México articula así tres funciones geoeconómicas, operando como plataforma manufacturera, incorporando insumos chinos en cadenas regionales, y constituyendo un mercado final disputado por las dos principales potencias económicas. Como potencia regional, México comienza a transformar su centralidad productiva en capacidad de incidencia, cuyo mercado interno influye cada vez más en la dirección de los flujos comerciales y en las estrategias de otras potencias. La convergencia entre producción, consumo y posición regional define la impronta geoeconómica de México.