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  • 29 Jul 2026
  • 18:07
  • SPR Informa 6 min

Cambio de época y época de cambios

Cambio de época y época de cambios

Por Martín Saul .

El mundo vive un cambio de era, no un mero estreno de orden global. De hecho, este último es solo una consecuencia o síntoma del primero. Es decir, se vive un cambio de época.  No es sólo una época de cambios. 

Un cambio de era es una transformación profunda e irreversible de la historia de la humanidad. No se trata de un ajuste en el sistema (político, económico, social) para que permanezca en el mediano o largo plazos.  En realidad, es un cambio de larga duración que implica la reinvención del mundo como lo hemos visto, entendido o percibido hasta nuestros días.

Para decirlo en otras palabras, se trata de un cambio civilizatorio. Esto se debe a que hay una confluencia de revoluciones, transformaciones y ajustes ocurriendo, al mismo tiempo. Coincidentemente, el clima también está cambiando. Por eso ya no resulta extraño que la madre tierra esté acelerando procesos naturales que se traducen en sacudidas, inundaciones, tormentas invernales y tropicales catastrofistas, sequías prolongadas o inesperadas, que afectan a la humanidad entrera.

Voy a analizar cinco variables transformadoras en estos momentos y que juntas, producen desde mi punto de vista, el cambio civilizatorio:

La primera es la revolución económica, que marca el fin de la globalización y el fin del juego de los que han ganado y perdido hasta ahora: el fin del dólar como moneda de cambio generalizada, el fin del sueño americano como modelo aspiracional del éxito económico y de las instituciones hegemónicas, creadas para sostener este modelo, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Norte). 

La revolución demográfica que está modificando el futuro de la humanidad, es la segunda variable. La disminución de la tasa de natalidad en muchos países, sobre todo los del llamado mundo desarrollado, no sólo está cambiando a la sociedad, sino sus propios valores, de manera profunda e irreversible. Por ejemplo, los conceptos de familia, de individualismo y colectividad, de diversidad sexual, de religión, de espiritualidad, entre los más visibles. 

El cambio tecnológico es la tercera y consiste en la institucionalización de nuevos valores, nuevas formas de interacción humana, de enseñanza y aprendizaje, de informarse y de modificar la frontera entre vida pública y privada. Quizás sea la revolución con cambios más profundos en la humanidad. Por ejemplo, hoy un adolescente se informa en unas horas, mediante Internet, de lo que a un hombre de la edad media le costaba aprender durante toda su vida. 

El cuarto cambio revolucionario es el político, que incluye por igual los temas geopolíticos y geoeconómicos. Parece que el fin de las élites, como tomadoras de decisiones dominantes, se está convirtiendo en un hecho irreversible. No se me mal entienda: no es que las élites vayan a desaparecer. Lo que sucederá en el futuro inmediato, me parece, es que las decisiones serán más colectivas y menos verticales, en los sistemas políticos. Al mismo tiempo, se va a construir un orden más cooperativo y multilateral, por razones prácticas más que por la buena voluntad de los estados. La incertidumbre ante un cambio climático generalizado podría ser el mayor incentivo para que los estados se sientan obligados a cooperar y a ayudarse mutuamente. 

Finalmente, el cambio en la naturaleza puede producir desastres a nivel global. Este es el cambio más democrático de todos porque los desastres no discriminan. Eso significa que las diferencias de la humanidad, hasta ahora, muy relevantes, como la religión, el color de la piel, la riqueza, las ideologías, las preferencias sexuales o la condición de ser extranjero, deberán pasar a segundo plano, en un escenario de modificaciones de la madre tierra. No es un tema apocalíptico; es más bien una nueva forma de convivencia entre individuos y naciones. Es precisamente esta variable la que marca un cambio de era, una transformación civilizatoria. No es de manera alguna una novedad, pues la humanidad ya la ha vivido en el pasado. Las grandes transformaciones civilizatorias en la fundación de la India o China; el antiguo Egipto; las culturas indígenas en América; el surgimiento y caída de los grandes imperios a lo largo de la historia mundial, son solo ejemplos de lo que comento. En todos estos casos, los avances tecnológicos fueron fundamentales, así como la manera de ver el mundo y a los demás seres humanos.

 

Creo que es lo que ya estamos viviendo desde ahora. Es un momento histórico único. En las próximas entregas voy a desarrollar los puntos enumerados en esta introducción.