La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, anunció este 29 de octubre su dimisión, en un contexto marcado por la creciente volatilidad económica en Francia y la polarización política en Europa.
Lagarde dejará el cargo el próximo 7 de febrero de 2027, lo que dará margen a los líderes de la Unión Europea para elegir a su sucesor antes de las elecciones presidenciales de Francia, próximas a celebrarse en abril de 2027.
Al respecto, la funcionaria expresó su deseo de recuperar la libertad para pronunciarse sobre asuntos políticos y sociales, una posibilidad limitada por las obligaciones de neutralidad que implica su actual cargo.
Su salida ocurre en un momento en que aumenta la rentabilidad de la deuda soberana francesa, mientras el país enfrenta dificultades para reducir su déficit presupuestario y su endeudamiento, además de protestas sociales contra las medidas de recorte del gasto público.
El anuncio también se produce mientras el BCE enfrenta riesgos inflacionarios derivados de un choque petrolero vinculado a Irán. A esto se suma el incremento de los rendimientos de los bonos, particularmente en Francia, una situación que amenaza con frenar el crecimiento económico.
Por su parte, el BCE informó, mediante un comunicado, que el sucesor de Lagarde será nombrado por el Consejo Europeo. Entre los posibles candidatos figura el español Pablo Hernández de Cos, actual director general del Banco de Pagos Internacionales y exgobernador del Banco de España.
Asimismo, el neerlandés Klaas Knot, también exgobernador de su banco central, figura entre los posibles sucesores. Se le considera un perfil más estricto frente a la inflación, ya que durante el anterior repunte de precios defendió medidas monetarias contundentes. Por lo anterior, su eventual nombramiento podría interpretarse como una señal de mayor disposición a mantener elevadas las tasas de interés.
Por otra parte, Simon Dangoor, responsable de inversión macroeconómica en renta fija de Goldman Sachs, aseguró que la continuidad institucional del BCE prevalecerá más allá de la salida de Lagarde y que su funcionamiento será bastante similar, “sea quien sea quien tome el relevo”.