La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su informe Global Trade Update de UNCTAD, advirtió que, pese al crecimiento sostenido del comercio global en 2025, el entorno económico internacional se torna cada vez más incierto, con impactos particularmente adversos para las economías en desarrollo.
De acuerdo con el reporte, el comercio mundial de bienes y servicios aumentó en 2.5 billones de dólares durante 2025, alcanzando un total de 35 billones. Sin embargo, este dinamismo convive con un incremento de riesgos derivados de tensiones geopolíticas y disrupciones en rutas marítimas estratégicas, como el Estrecho de Ormuz, afectado por el conflicto en Oriente Medio.
Estas perturbaciones han elevado los costos del comercio internacional y presionado especialmente a países con limitado margen fiscal. Para muchas economías en desarrollo, esto se traduce en mayores costos de importación, condiciones financieras más restrictivas y menores capacidades para sostener el crecimiento.
El informe destaca que, aunque el comercio mantuvo una expansión sólida a inicios de 2026, este crecimiento es desigual. Las regiones en desarrollo —particularmente en Asia Oriental y África— han impulsado gran parte del dinamismo, junto con un fortalecimiento del comercio Sur-Sur. No obstante, persisten brechas que impiden a numerosos países beneficiarse plenamente de estos avances.
En este contexto, la reconfiguración de los flujos comerciales globales ha dado lugar a nuevas “economías conectoras”, en medio de la creciente desvinculación comercial entre Estados Unidos y China. Este fenómeno abre oportunidades para ciertos países en desarrollo, al facilitar su integración en cadenas de valor y atraer inversión.
Por sectores, el crecimiento ha sido impulsado principalmente por la manufactura, especialmente en industrias tecnológicas y electrónicas. En contraste, áreas como el comercio automotriz continúan debilitadas ante el aumento de medidas proteccionistas.
Pese al desempeño reciente, la ONU anticipa una desaceleración del comercio mundial en 2026, influida por la persistente incertidumbre geopolítica, presiones inflacionarias y mayores costos comerciales. Para los países en desarrollo, factores como el encarecimiento de la energía, el aumento de la deuda y políticas comerciales restrictivas podrían limitar la inversión y debilitar la demanda.
Finalmente, el organismo subraya la necesidad de preservar condiciones comerciales abiertas y previsibles, así como de fortalecer la cooperación internacional y reducir la fragmentación, a fin de garantizar que las economías en desarrollo participen plenamente en los nuevos patrones del comercio global y se promueva un crecimiento inclusivo y sostenible.