El movimiento hutí Ansar Allah amplió su control sobre la costa occidental de Yemen y avanzó hacia el estratégico estrecho de Bab al Mandeb, una de las principales rutas marítimas entre Medio Oriente, Europa y Asia.
Bab al Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y constituye la puerta de entrada hacia el Canal de Suez. Por esta vía transitan buques que conectan los mercados de Asia y Europa, incluidos cargamentos de petróleo y otras mercancías procedentes del Golfo Pérsico.

El estrecho se ha vuelto todavía más relevante debido a la crisis que atraviesa la región desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán, el pasado 28 de febrero.
Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Arabia, transitaba aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y otros combustibles. Desde el inicio de la guerra, el tráfico marítimo por esta vía se redujo considerablemente debido a los ataques y al riesgo para los buques.
De acuerdo con reportes de fuentes militares yemeníes y agencias internacionales, los hutíes tomaron el control de Moca, Yemen, y posteriormente avanzaron hacia Dhubab, en las inmediaciones de Bab al Mandeb. Sus fuerzas también llegaron a la isla de Mayun, conocida como Perim, ubicada en el centro del estrecho.
La toma de Mayun representa un avance estratégico, debido a su ubicación dentro de Bab al Mandeb. Desde esta zona, los hutíes pueden aumentar su capacidad para vigilar y controlar el tráfico marítimo en uno de los principales puntos de conexión entre el océano Índico, el mar Rojo y el Canal de Suez.
El avance ocurre además en un momento de elevada tensión en Medio Oriente. Los hutíes, aliados de Irán, han retomado sus ataques contra embarcaciones en la región, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene severamente afectado el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Riesgo para las exportaciones de petróleo
La nueva situación representa un riesgo particular para Arabia Saudita. Bab al Mandeb es una de las rutas que permiten transportar petróleo saudí hacia los mercados internacionales a través del mar Rojo. Una interrupción prolongada del tráfico podría dificultar parte de las exportaciones y obligar a las empresas navieras a utilizar rutas alternativas, con mayores distancias y costos.
Esto no significa que Arabia Saudita haya quedado completamente imposibilitada para exportar petróleo. El país cuenta con infraestructura y rutas alternativas para movilizar su producción. Sin embargo, la reducción de las vías disponibles aumenta los costos y los riesgos para el suministro energético.
La presión ya se refleja en la producción saudí. De acuerdo con datos de Reuters, el suministro de crudo de Arabia Saudita cayó en agosto a su nivel más bajo en tres décadas, en medio de las alteraciones provocadas por el conflicto regional.
Amenaza para el Canal de Suez
El avance hutí tampoco significa que el grupo controle el Canal de Suez, que se encuentra en territorio de Egipto. Lo que cambia es la seguridad del acceso al mar Rojo desde el sur.
Si los hutíes mantienen sus posiciones alrededor de Bab al Mandeb y aumenta el riesgo para los barcos, las compañías navieras podrían evitar esta ruta y optar por rodear África a través del Cabo de Buena Esperanza.
Esta alternativa implica miles de kilómetros adicionales de navegación, mayores costos de combustible y seguros, además de retrasos en la llegada de mercancías. El impacto puede alcanzar no solamente al petróleo, sino también al transporte de alimentos, materias primas y productos manufacturados entre Asia y Europa.
La situación ya genera presión sobre los mercados energéticos. Este viernes, el petróleo Brent se ubicaba alrededor de los 104 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate rondaba los 99 dólares, en medio de las preocupaciones por las interrupciones del suministro en Medio Oriente.
Con el avance de Ansar Allah, Bab al Mandeb se convierte en un nuevo punto crítico de la crisis regional, al sumarse a la presión que ya existe sobre el estrecho de Ormuz.
Mientras Ormuz concentra el riesgo sobre la salida de petróleo y gas del Golfo Pérsico, Bab al Mandeb amenaza una de las principales rutas marítimas para llevar esos recursos y otras mercancías hacia el mar Rojo, el Canal de Suez y los mercados internacionales.
La combinación de ambos focos de tensión aumenta el riesgo de nuevas interrupciones en el comercio y el suministro energético mundial.