Una iglesia cristiana del condado de Los Ángeles denunció que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) irrumpieron en un acto religioso y amenazaron a integrantes de la comunidad, durante un operativo en el que fue detenido y posteriormente deportado un ciudadano mexicano.
De acuerdo con la Hills United Methodist Church Hispanic Mission, el incidente ocurrió la mañana del 26 de enero en la ciudad de North Hills, cuando la congregación realizaba una entrega de alimentos y actividades con niñas, niños y madres como parte de su ministerio comunitario.
El hecho fue captado en video por testigos. En las imágenes se observa a agentes federales, con el rostro cubierto y fuertemente armados, ingresar al estacionamiento del templo mientras perseguían a Carlos Chávez, miembro de la comunidad, quien fue arrestado en el lugar y deportado a México durante el fin de semana.
Los agentes bloquearon los accesos con sus vehículos, lo que obligó a decenas de personas a permanecer refugiadas durante varias horas dentro de la iglesia.
“Nuestro lugar sagrado fue profanado. Nuestro ministerio de alimentos es una expresión del amor de Dios por los hambrientos y, como resultado de las acciones insensatas de ICE, nos vimos obligados a detenerlo”, denunció el pastor Ervin Adin Aguilón, quien dirige la iglesia, durante una conferencia de prensa este lunes.
Aguilón relató el impacto emocional del operativo en las familias asistentes, en particular en los menores.
“Imaginen ser un niño y ver a su madre asustada, llorando y preguntándose qué está pasando, y tener que estar encerrado en una pequeña habitación durante horas”, expresó.
Por su parte, Guillermo Torres, director de políticas migratorias de Clérigos y Laicos Unidos por una Justicia Económica (CLUE), organización que activó la estrategia de “respuesta rápida”, calificó el operativo como un acto de “crueldad” y una falta de respeto a los espacios religiosos.
“Lo que han hecho es ilegal”, sostuvo en declaraciones a la agencia EFE.
Organizaciones religiosas recordaron que no es la primera vez que denuncian la presencia de agentes migratorios en templos, ya que el año pasado se reportó un ingreso similar en otra iglesia cristiana sin autorización.
Activistas también señalaron lo que califican como una “doble moral” del gobierno federal, al contrastar este operativo con casos recientes en los que el Departamento de Justicia (DOJ) procesó a personas —entre ellas el periodista Don Lemon— por interrumpir servicios religiosos durante protestas.
“Nos hizo cuestionarnos hasta qué punto ha llegado nuestro país y pensar que no podemos estar seguros ni siquiera en nuestras iglesias”, concluyó Aguilón, quien subrayó que los templos deben seguir siendo considerados espacios de santuario.