Las autoridades de Irán confirmaron un ataque contra el centro de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, ubicado en la provincia de Natanz, presuntamente llevado a cabo por Estados Unidos e Israel. Se trata de una de las instalaciones nucleares más relevantes del país y un punto estratégico dentro de su programa atómico.
De acuerdo con el Centro Nacional del Sistema de Seguridad Nuclear iraní, hasta el momento no se ha detectado ninguna fuga de material radiactivo, por lo que no existe riesgo para la población de las zonas aledañas. El organismo aseguró que el complejo se mantiene bajo control y que continúan las evaluaciones tras el incidente.
El gobierno iraní condenó el ataque al considerarlo una acción contraria a las leyes y obligaciones internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), y advirtió sobre sus posibles implicaciones en la estabilidad regional. En ese sentido, reiteró que este tipo de acciones vulneran los principios de seguridad nuclear establecidos a nivel global.
Por su parte, fuentes militares de Israel negaron su participación directa en la operación y atribuyeron el ataque a Estados Unidos.
La radiotelevisión pública israelí Kan, citando fuentes cercanas, señaló que el bombardeo habría sido ejecutado por fuerzas estadounidenses mediante el uso de una bomba antibúnker de aproximadamente dos toneladas, diseñada para impactar instalaciones subterráneas como el complejo de Natanz.
Este hecho se enmarca en la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, la cual ha incluido ataques a instalaciones estratégicas y objetivos militares, en un contexto de creciente tensión en la región.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que fue notificado del ataque y se encuentra analizando la información disponible. De manera preliminar, el organismo coincidió en que no hay evidencia de consecuencias radiológicas tras el impacto.
Cabe recordar que no es la primera vez que la instalación de Natanz resulta afectada en el marco de las recientes tensiones, ya que previamente se habían reportado daños en otras áreas del complejo, aunque sin consecuencias nucleares.
El incidente mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una posible escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente por la relevancia estratégica del programa nuclear iraní.